¿Dolor de muelas? Clavo ¿Sangrado de encías? Esclárea

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Nada más entrar en una consulta siempre llega ese olor inconfundible capaz de despertar los mayores miedos en quienes tienen fobia al dentista. Proviene básicamente del gel de fluoruro, del formocresol y del acrílico que se utilizan en gran cantidad de procedimientos, además del glutaraldehído que sirve para limpiar el instrumental, entre otras sustancias. 


Pues ahora imagínese entrar en la consulta del dentista y que oliera a esclárea (muy interesante para un gran número de patologías de la boca por sus virtudes antálgicas y antiiflamatorias y para tratar el sangrado de las encías) o a árbol de té (excelente como base para un enjuague bucal frente a las caries).

Estas son algunas de las plantas que usa en su consulta dental Florine Boukhobza, odontóloga, fitoterapeuta y homeópata, quien tiene muy claro que cuando, por ejemplo, tiene que elegir para aplicar a un paciente entre un gel antiinflamatorio que contenga productos químicos y una preparación a base de plantas con la misma eficacia, prescribe siempre la segunda. ¡Y sus pacientes están encantados!

Si tiene espacio para una maceta… ¡plante melisa!


La melisa (Melisssa officinalis) es una planta todoterreno. Facilísima de cultivar y mantener, da tan poco trabajo que llegará a olvidarse de ella… ¡hasta que necesite echar mano de sus excepcionales virtudes!

Sin ir más lejos, es especialmente eficaz para calmar los problemas digestivos, los trastornos ligeros de sueño y frente a los virus de la gripe.

Así que esta es mi propuesta de hoy: ¡tener melisa en casa! Le aseguro que le evitará tomar muchos medicamentos y se convertirá en un gran aliado para los contratiempos cotidianos que afectan a la salud. Además, ahora es el mejor momento para plantarla (aunque es tan agradecida que en realidad podría hacerlo en cualquier época del año).

Siembre las semillas dentro de casa, en el interior. La germinación es muy rápida (ya le he dicho que es una planta de lo más sencilla) y, una vez asomen de las plántulas las primeras hojas verdaderas (es decir, sin contar los cotiledones, que son los primeros en salir) ya puede trasplantarlas y cambiarlas de sitio.

Plántelas preferentemente en macetas de turba comprimida y consérvelas al calor, bajo una fuente de luz, hasta que las temperaturas suban y pueda traspasarlas a las macetas definitivas (si va a tenerlas en el balcón) o a la tierra de un jardín.

Si quiere ahorrarse el proceso de siembra, puede adquirir directamente la planta e iniciar su cultivo en una maceta de 25 cm de diámetro. A partir de ese momento ¡tendrá una farmacia en su propia casa!

Le servirá como sedante suave para ayudarle a dormir o cuando esté nervioso. Además, tiene un ligero efecto diurético, lo que unido a su poder tranquilizante hace que sea útil en personas hipertensas. Por otra parte, combate los desarreglos digestivos de todo tipo (digestiones pesadas, empacho, diarrea, gases, hinchazón abdominal…) y hace un buen papel como antiviral (especialmente frente a los virus de la gripe) o expectorante. También es un buen cicatrizante de heridas y rasguños, y calma las picaduras de insectos.

Como ve, vale la pena reservar espacio en casa para una maceta de melisa.

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