Facebook mostrará publicidades que engañan a los bloqueadores

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Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona



A casi nadie le gusta recibir anuncios mientras se navega por Internet. Eso lo saben los usuarios, las empresas y las agencias de publicidad. Uno de cada cuatro navegantes en el mundo tiene instalado un bloqueador de anuncios, que evita que aparezcan ventanas o páginas con contenido comercial, por no hablar de videos que se accionan automáticamente o personajes de una película que de repente caminan en medio de la pantalla del ordenador.


"Los malos anuncios son una pérdida de tiempo". Quien lo dice no es un usuario enojado, sino Andrew Bosworth, responsable de publicidad de Facebook, en el blog oficial de la red social . ¿Cuál es la estrategia de la empresa de Mark Zuckerberg? Pues mostrar publicidades que engañarán a cualquier bloqueador, porque serán presentados ante el navegante como contenidos, y estas herramientas informáticas no tendrán manera de distinguirlos e impedir que aparezcan.


El usuario tendrá el control, pero la publicidad seguirá llegando


Facebook presenta su nueva política comercial como si fuera un beneficio para el usuario. O sea, como no se va a dejar de recibir publicidad, al menos da la opción de elegir qué contenidos comerciales son los que prefiere ver. "La gente quiere controlar los anuncios que le llegan", dice Bosworth.


El responsable de las políticas comerciales dice que muchas compañías que desarrollan bloqueadores comerciales reciben dinero de empresas para que sus contenidos salten a los programas y puedan ser visualizados en la web. "Antes que pagar a estas compañías para desbloquear nuestros anuncios, ponemos el control en manos de los usuarios", agrega.


Todavía no se conoce cuándo se podrán regular estos contenidos, pero por lo pronto esto sólo se limita al uso de Facebook en ordenadores. En móviles o tabletas, la forma de presentar las publicidades seguirá igual.



El juego del gato y el ratón en la web


Cuando un usuario se da de alta en Facebook, se autoriza (aunque nadie se lea esas condiciones) a que la compañía permita rastrear sus intereses, para que los anunciantes puedan presentar contenidos personalizados según los gustos y donde se resida o qué lugares se hayan visitado.


Pero aunque el usuario configure al mínimo sus intereses para recibir publicidades, no va a dejar de ver menos anuncios. A lo sumo, presenciará un arco más limitado de productos .


Facebook tiene más de 1.500 millones de usuarios en el mundo. El servicio es gratis, pero el coste de mantener la estructura de la mayor red social del mundo tiene que venir de algún lado: el 97% de los 6.440 millones de dólares (en torno a 5.825 millones de euros) que ha ingresado la compañía en el último semestre proviene de publicidades. Y es un pastel demasiado grande para que los bloqueadores de anuncios lo arruinen.


Las empresas que viven, justamente, de desarrollar software para bloquear publicidades, como AdBlock, han puesto el grito en el cielo por la nueva política de Facebook. "Esto lleva a un camino oscuro en las decisiones del usuario", dicen en su blog, pero luego le bajan el volumen a la polémica, a la que comparan "como un juego del gato y el ratón", similar al toma y daca que se da entre los spammers (publicidad y mails invasivos) y los programas anti spam. 

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