Energía solar: España es el mundo al revés

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Cuando el mundo entero en general y la UE en particular (a la cual sí pertenece España y por tanto debería seguir sus directivas generales, no solo pagarles las multas) se decantan por el apoyo a las energías renovables, la actitud de nuestros gobernantes se parece cada vez más a la de los cangrejos: retroceden mucho más de lo que avanzan.

Zapatero apostó y perdió


Y es que se ha hecho todo mal desde el principio. Nadie deja de reconocer que la iniciativa de Zapatero y su gobierno en 2007 era pionera: fomentar y subvencionar la instalación de paneles solares con el fin de explotar una riqueza indiscutible: por algo España es el país que tiene mayor incidencia y horas de sol de toda Europa.


Pero claro, más allá de los dineros prometidos y entregados, hubo que hacer desembolsos importantes, porque la tecnología era cara y eso lo pagó cada uno de los españoles que se arriesgaron a creer en un mundo más limpio y en una auto dependencia energética, de su propio bolsillo.


Así que se hizo de tripas corazón y los ahorros de innumerables familias se sumaron al boom de la energía solar, con unas reglas de juego que eran medianamente claras (algo de letra chica sí que había, pero era soportable).


Es importante en este punto recordar que en el transcurso de los años la tecnología de la energíasolar se modernizó, fue fruto de varias innovaciones y como es obvio, cuando algo se populariza y además lo hace a nivel mundial, los costos bajan; de hecho, en la actualidad todo lo que tiene que ver con la instalación de paneles solares sale entre un 60 y un 80 % menos que hace 9 años atrás.


Pero volviendo al tema, cuando comenzó la crisis, esa que el gobierno del PSOE jamás se animó a reconocer y por tanto no tomó ninguna precaución “oficial” al respecto para mitigarla porque no existía, el ministro de Industria José Sebastián, ya había comenzado a recortar las primas y los subsidios, con excusas como poco peregrinas.


La triste era de Rajoy


Luego se vinieron las elecciones y en el período de promesas electorales y búsqueda de votos, nadie hablaba de la crisis y sí de que no se iban a hacer recortes y mucho menos en los sectores que se consideraban “fundamentales”.


Y todo el mundo dio por sentado que el de la energía solar debía estar en los primeros puestos de esta lista de sectores privilegiados, ya que era uno de los pilares de que España estuviera a la cabeza del mundo en lo que se refería a producción de energías de fuentes renovables.


Pero se equivocaron en todo: en creer que no habría recortes (ni subas de impuestos) y en confiar en que el nuevo gobierno, esta vez en manos del PP seguiría las pautas del mundo entero y se decantaría no solo por seguir apoyando, sino por fomentar aún más las energías renovables.


El nuevo gobierno se encargó de hacer un buen uso de las tijeras, metiéndole mano casi a todo y las familias que se habían arriesgado se encontraron con que la amortización prometida se iba al garete, junto con las promesas preelectorales, la salud, la educación, los pocos subsidios que les restaban y un puñado de derechos por los que nuestros abuelos lucharon a brazo partido.


Y por si esto fuera poco el año pasado salió a la palestra el ex ministro Soria (ese que hubo de renunciar por mentiroso público y corrupto privado) a defender al inefable Impuesto al Sol, producto de la “cocina” ministerial del PP; que conste que este mote es el resultado de la inventiva popular, porque el ministro y el RD hablaban de “peaje de consumo”.

Mientras Soria lo defendía tergiversando la realidad con un morro que se lo pisaba, el mundo entero movía la cabeza tristemente, se reía por lo bajo (algunos lo hicieron abiertamente y a carcajadas) y España caía estrepitosamente en los ránquines de generación, crecimiento, atractivo para invertir e instalación de las energías renovables.


Y lo que nos queda…


El año 2015 resultó trágico y decisivo para el sector de las energías renovables en España, ya que prácticamente no se experimentaron ni mejoras ni crecimiento, sobre todo en eólica y solar, gracias a las políticas de ayuda al auto consumo (con “ayudas” así, quién necesita recortes) y a que no se instaló ni un solo aerogenerador.


En conclusión, todo se hizo al revés y la perspectiva es que la cosa siga igual o vaya a peor. Si continúa Rajoy siendo presidente, a menos que la oposición se mantenga firme y cumplan con lo que pactaron y prometieron tras las fallidas primeras elecciones, de derogar el Impuesto al sol y otras barbaridades, seguramente el gobierno se las ingeniará para que las renovables se hundan aún más. Experiencia les sobra y para muestra basta un botón.


Ecoportal.net

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