Los grandes accionistas de Facebook ven una oportunidad de oro para deshacerse de Mark Zuckerberg

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LIBREDFIARIO@DIGITAL / BUSINESS INSIDER@


La comparecencia de la semana pasada de Zuckerberg ante el Congreso sirvió para recordar que todavía tiene el control total sobre Facebook.


Gracias a la estructura de la empresa, sus inversores ─incluso aquellos con participaciones por valor de 1.000 millones de dólares─ no tienen mucho que decir sobre el futuro de la compañía.


Facebook tiene dos clases de acciones. Las del tipo A operan bajo el paraguas de Facebook en los mercados públicos y conllevan un voto por cada título. Las del tipo B sólo están disponibles para los trabajadores y directivos y suponen 10 votos por cada participación.


Zuckerberg posee numerosas acciones del tipo B, suficientes para garantizarse el 60% del poder de voto. También es el presidente de Facebook. En otras palabras, si él quiere que algo ocurra en Facebook, ocurre.


Ahora que Zuckerberg y Facebook están en el ojo del huracán político por el escándalo de Cambridge Analytica, los accionistas con menos poder que el presidente de Facebook han aprovechado para criticar la estructura de la compañía.


El tesorero del Estado de Illinois ha sido el último en exigir a Zuckerberg que cese como presidente.


"En esencia, Zuckerberg no es responsable ante nadie", comentaba Michael Frerichs al Financial Times. "Ni ante la Junta ni ante los accionistas. Ahora mismo, Zuckerberg es su propio jefe y está claro que no está funcionando".


Frerichs supervisa los fondos asignados a la universidad del Estado para los residentes de Illinois y es conocido por presionar a las compañías para obtenerlos. Eso sí, no está claro cuántas acciones tiene en Facebook.


Lo que es cierto es que Frerichs respalda los planes del interventor de la ciudad de Nueva York, Scott Stringer, quien exigió a Zuckerberg que dimitiese como presidente a principios de abril


Stringer ─quien supervisa fondos con una participación de casi 1.000 millones en Facebook─ reclama un presidente independiente y tres nuevos miembros en la junta con experiencia en ética y privacidad de datos.


Su argumento es simple: la revelación de que Cambridge Analytica accedió ilegalmente a los datos de millones de usuarios le ha costado a Facebook una caída de 60.000 millones de dólares en su valor de mercado. El control que ejerce Zuckerberg en Facebook hace que las acciones sean vulnerables cada vez que da un paso en falso, lo que tiene grandes repercusiones para los acccionistas.


Pero Zuckerberg no va a ceder el control fácilmente, si es que lo hace. A principios de abril le comentaba a Vox: "Una de las cosas por las que me siento realmente afortunado es por la estructura de esta compañía, ya que al final es una compañía bajo control. No estamos a merced de los inversores cortoplacistas. Realmente podemos diseñar nuestros productos y tomar nuestras decisiones sabiendo lo que va a ser mejor para todos en todo momento".

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