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Cáncer: la ciencia desvela el misterio de la curación espontánea

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LIBREDIARIO@DIGITAL / CIENCIA / SALUD


Estamos en Forlì, una pequeña ciudad al norte de Italia, en el siglo XIII. 


Un joven sacerdote, Peregrino Laziosi, tiene la tibia carcomida por una dolencia desconocida que hoy podría ser diagnosticada como cáncer de hueso.

La herida se abre y se infecta, y no tarda en aparecer un terrible hedor. La amputación se plantea como la única solución.

Pero cuando el médico llega junto al clérigo con todos sus utensilios para comenzar la intervención, descubre que el tumor está retrocediendo. Retrasa la operación y constata cómo la lesión sigue curándose con el paso de los días, hasta terminar desapareciendo por sí sola.

Tras esto, Peregrino Laziosi vivirá hasta los 80 años sin sufrir en toda su vida ninguna recaída. Canonizado en 1726, terminó convirtiéndose en el santo patrón de los enfermos de cáncer, y su cuerpo incorrupto se conserva en una iglesia de la ciudad donde nació.


¿Superstición?


En la actualidad existe un santuario de San Peregrino en Montreal (Canadá). Enfermos de cáncer de todo el mundo acuden allí en peregrinaje. Los creyentes tienen incluso una oración específica (denominada “novena de San Peregrino”), que repiten durante nueve días seguidos para pedir la curación de los enfermos de cáncer. (1)

Muchos verán en esto simple superstición. Y es comprensible.

Pero vamos a ir un poco más allá, esta vez de la mano de la ciencia.

Y es que el caso de Peregrino Laziosi no es único. De hecho, la historia de la medicina está llena de ejemplos de este tipo, hasta el punto de que las revistas médicas de referencia publican cada año numerosos artículos analizando estas curaciones espontáneas del cáncer. Éstas se producen en algunos casos cuando el cáncer ya se encuentra en una fase muy avanzada, hasta el punto de que la enfermedad ya se ha extendido por todo el organismo.

Sí, está leyendo bien, aunque cueste creerlo: se trata de curaciones de cáncer en fase terminal, cuando ya toda esperanza está perdida, y sin que sea consecuencia de haber recibido un tratamiento de quimioterapia ni de radioterapia.

Un cáncer de pulmón ¡que se esfuma!


La publicación científica Journal of Medical Case Reports publicó en 2015 el caso de un paciente de 76 años que se presentó en el hospital con dificultades respiratorias, que le habían aparecido hacía dos meses e iban agravándose progresivamente. (2)

Las pruebas de diagnóstico por imagen a las que fue sometido revelaron que tenía un tumor oval en el pulmón derecho del tamaño de una gran naranja.

Y llegó el diagnóstico: el hombre, fumador, padecía un cáncer de pulmón de células gigantes, caracterizado por su rápido crecimiento. Y el cáncer ya había comenzado a propagarse a los ganglios de alrededor, lo cual por lo general es sinónimo de una muy corta esperanza de vida.

El equipo médico decidió emprender un tratamiento de choque combinando quimioterapia con radioterapia.

Pero el tratamiento nunca se llegó a poner en marcha. Dos meses más tarde, en unas nuevas pruebas antes de empezar el tratamiento, se descubrió que el tumor había retrocedido. ¡Y la biopsia reveló que las células cancerosas estaban muriendo masivamente!

El examen de control realizado al año siguiente confirmó la desaparición total del tumor, así como la vuelta a la normalidad de los ganglios linfáticos.

Siete años más tarde el paciente permanecía en un estado de salud envidiable, sin el menor repunte del cáncer.

Obsérvese que ya no estamos hablando de un sacerdote que vivió en la Edad Media. Nos referimos a un caso de hoy día, analizado con toda seriedad y publicado en revistas médicas de prestigio.

Ya no cabe hablar de superstición ni de milagros. Lo que toca es rendirse a la evidencia e intentar averiguar a qué se deben estas curaciones espontáneas, uno de los misterios médicos más fascinantes y que más atención acaparan entre los médicos e investigadores.


Vencer al cáncer sin quimioterapia


Los casos de remisión del cáncer de pulmón como el que ha leído son raros.

Son más frecuentes los de otros tipos de cáncer, como el melanoma maligno (un tipo de cáncer de piel), el adenocarcinoma renal, el linfoma no Hodgkin (un tipo de cáncer que se origina en los linfocitos), ciertos tipos de cáncer de la sangre y en el neuroblastoma en los niños (cáncer de cerebro).

Y aún es mucho más frecuente en el cáncer de mama, donde un caso de cada cinco podría evolucionar hacia la remisión espontánea sin tratamiento, según un estudio publicado en 2015. (3)

Y ahora viene la gran pregunta, la que los investigadores intentan desentrañar: ¿tienen algo en común todos estos casos, algo que explique la remisión?

Porque, más allá de lo espectacular de estas historias, es necesario saber si existen puntos comunes entre los enfermos que han vivido estas curaciones casi “milagrosas”, para averiguar si es posible favorecer de alguna forma en otros enfermos estas remisiones espontáneas.

Y los investigadores están cada vez más convencidos de que no se trata sólo de observar pasivamente estos fenómenos, sino que efectivamente hay formas de influir en ellos.

Este mes en Salud AlterNatura llegamos al fondo del asunto, y lo mejor de todo es que usted va a poder extraer de ello una increíble lección para prevenir y plantar cara a la enfermedad.

No obstante, permítame advertirle que lo que va a leer este mes en Salud AlterNatura requiere de una mente abierta que sea capaz de interesarse por los últimos descubrimientos médicos, y no querer quedarse anclado en los protocolos de antaño. Tenga en cuenta que muchos de ellos datan de los años 70 ó incluso de los 40 del pasado siglo (es el caso de ciertos productos de quimioterapia usados con frecuencia -el metotrexato, por ejemplo, es de 1949, y la mercaptopurina de 1951-).


Enfoques innovadores contra el cáncer gracias a las medicinas alternativas y complementarias


Nosotros nos oponemos completamente al desesperante estancamiento en el que se encuentra la cancerología moderna, que comienza incluso a negarse a sí misma:

Demasiada quimioterapia, concluía un análisis aparecido no hace tanto en el reconocidísimo BMJ (British Medical Journal

). 


Pero más vale callarse. No tenemos ningún derecho a decírselo a los enfermos.

Oficialmente, para no hacerles perder la esperanza. Oficiosamente, porque el cáncer es un “negocio” que da empleo a cientos de miles de personas y, tal y como hoy se conciben las terapias, genera unas colosales cifras de beneficio para la industria farmacéutica.

Cualquier nueva solución, cualquier tratamiento simple y natural que resulte eficaz se considera de primeras una “amenaza” para el sistema, al igual que sucede con los coches eléctricos para la industria petrolera o la energía solar para las centrales de carbón.

Poco importa que estos tratamientos sean el futuro de la humanidad. Los fuertes intereses se movilizan para retrasar su llegada el máximo tiempo posible, a veces varios años e incluso décadas.

Pocas personas se dan cuenta de ello, pero el peso de la industria farmacéutica es más influyente incluso que el lobby financiero o el automovilístico.

Por eso creemos que es imprescindible ir un paso por delante, desvelando todo lo que los medios de comunicación de masas y los enormes intereses que hay detrás no quieren que se sepa.  

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