Podemos intentará aclarar en comisión las incógnitas sobre la cría de truchas medicadas

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LIBREDIARIO@DIGITAL / TENERIFE


¿Qué razones han llevado a suministrar antibiótico a las truchas que se han estado criando en la piscifactoría que ha gestionado el Cabildo de Tenerife en Aguamansa? ¿Se tiene conocimiento de los riesgos y problemas asociados a esa práctica? ¿Qué protocolos medioambientales y de salud pública se han aplicado? 


Estas son algunas de las incógnitas que intentará despejar el grupo insular de Podemos durante la comisión plenaria de sostenibilidad convocada en el Cabildo este viernes.


Fernando Sabaté, portavoz de la formación morada, incide en que la revelación periodística de que se ha estado medicando a las truchas de esta piscifactoría de forma habitual durante la última década y, además, de que los potenciales residuos de ese medicamento no apto para consumo humano se han vertido a la red de agua que abastece a la población de diferentes municipios del Norte de Tenerife y del Área Metropolitana, “merece explicaciones mucho más detalladas de las facilitadas hasta ahora desde el grupo de gobierno insular de CC-PSOE”.


Resulta conocido que los residuos de antibióticos ingeridos de forma incontrolada, podrían llegar a tener consecuencias negativas para la salud humana y la de otros seres vivos”, destaca. Y matiza que aunque desde el Gobierno insular “se ha afirmado con cierta improvisación que este hecho no tiene mayor trascendencia, dado que el agua de abasto urbano se somete a tratamientos que garantizan su potabilidad, esta explicación resulta poco convincente”.


La realidad, sin embargo, es que “tales tratamientos pueden eliminar la contaminación bacteriana” (vinculada a la presencia de materia orgánica y a posible contaminación fecal como la derivada, entre otras fuentes, de los excrementos y residuos generados por las truchas). “Pero ni la cloración ni otros tratamientos convencionales como la decantación o el tamizado garantizan la eliminación de residuos químicos ni de trazas de medicamentos sintéticos”, sostiene el representante de Podemos.


Sabaté subraya que por ello es lógico que expertos en la materia, la ciudadanía y el grupo Podemos demanden información detallada y convincente, por ejemplo, sobre los riesgos y problemas que podían derivarse de la ingestión humana de esos antibióticos.


Apunta que, además, en la pregunta que ha dirigido al consejero insular responsable de estas instalaciones con el propósito de iniciar una deliberación política durante la próxima comisión plenaria de Medio Ambiente y Sostenibilidad, plantea incógnitas sin resolver como la de quién ha estado tomando la decisión de medicar a las truchas. “¿En esa decisión intervino personal especializado y competente, como por ejemplo un veterinario facultativo?", pregunta en ese sentido.


Entre otras dudas, hace hincapié en la de qué utilidad real había tenido desde el punto de vista económico, social y medioambiental que una administración pública mantuviera una piscifactoría para una especie como la trucha, por completo exógena a los ecosistemas del Archipiélago. 


Si en algún momento llegó a existir alguna justificación para su creación, algo que desconocemos y que nos gustaría saber, ¿qué sentido tiene que esta piscifactoría haya pervivido hasta que un medio de comunicación la ha puesto en tela de juicio?", apunta Sabaté.

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