La TF1, el paritorio de las mujeres del Sur.

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"Estos dos héroes, ayudados por la pericia profesional de los especialistas de la Candelaria, fueron quienes evitaron una terrible tragedia al despejar el camino de la parturienta, que se desangraba en su coche mientras agitaba un paño blanco por la ventanilla. Junto a ella iba su desesperado marido, el también ruso, Pavel Baranov, que conducía todo lo rápido que podía a la par que intentaba mantener despierta a Oxana, cada vez más débil por la pérdida de sangre.Tras un rápido examen de la parturienta, optaron por la mejor solución: subirla al coche patrulla y poner rumbo hacia el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria. Esta acertada decisión de los agentes, cuya pericia en la carretera fue puesta a prueba por el afán de imponerse a las manecillas del reloj en una carrera entre la vida y la muerte, tuvo la mejor de las recompensas”.


No, no es una sinopsis de una película de Berlanaga ni de una españolada de Paco Martínez Soria. Es un hecho real ocurrido en el Sur de Tenerife y transcurrido 17 años del comienzo del siglo XXI. Triste, pero real como la vida misma. No es la primera en este siglo y, lamentablemente no será la última mujer que tenga que parir en la autopista TF1, todo gracias a la desidia e irresponsabilidad del Gobierno de Canarias, que aún sigue cuestionando la construcción de un Hospital Público digno y de calidad para esta parte de la isla.


El sur de Tenerife tendrá un triste tren con un coste estimado de mil millones de euros. Tendremos un deficitario circuito de F1 con un coste de más de 30 millones de euros, un inutilizado Puerto en Granadilla por centenares de millones de euros, un Puerto en Fonsalía por más de 200 millones de euros. Todo con dinero público, pero no cuentan con unos míseros 10 millones de euros para terminar las obras de esas instalaciones que podrían ser un Hospital público para el Sur de la isla. Prioridades dicen.


Existe un edificio con un cartel que pone “Hospital del Sur”, que no deja de ser otra cosa que el histórico Mojón del sur, donde no existe quirófanos ni paritorios, en una zona donde el índice de natalidad es uno de los mayores del Estado, donde parte del personal sanitario que trabaja en ese centro es desplazado desde el Hospital universitario de La Candelaria, generando más problemas, por un lado las incomodidades al personal por el desplazamiento y por el otro la pérdida de efectividad por la reducción de personal en el Hospital Universitario.


No es cuestión de apelar a la vergüenza ni dignidad de los cargos públicos que tenemos. Han demostrado durante décadas que carecen de ellas. Hay que apelar a la dignidad y el coraje de la ciudanía para exigir de una vez por todas que no nos sigan tomando por tontos, y continuar leyendo artículos de prensa donde se exalta el heroísmo de agentes de tráfico y no se denuncia la precariedad sanitaria de esta parte de la isla y que una mujer tenga que parir en la autopista.


Nos preguntamos: ¿Qué pasa con esas mujeres que no cuentan con vehículo para echarse a la autopista rezando encontrarse con un agente de tráfico?, ¿Qué pasa con esas personas de movilidad reducida y que no cuentan con “la aparición de algún héroe”? ¿Podemos llamarnos sociedad civilizada donde dependamos de la heroicidad de alguien por las carencias de personal e instalaciones sanitarias?


En fin, que lo que nos hace sentir que no estamos en la edad media en este Sur profundo es que vemos la televisión, chateamos por whatsapp, tenemos cuentas en Facebook y Twitter, nos divertimos con Tele-cinco y, que cada cuatro años desembarcan por estos lares una gente que saca en procesión a la Santísima Sanidad.




Toño Linares

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