Unid@s se puede pide explicaciones a la responsable de Comercio por su apoyo a una feria de pseudoterapias

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LIBREDIARIO@DIGITAL / LA LAGUNA


José Marrero, edil de Unid@s se puede en el Ayuntamiento de La Laguna, ha recogido el sentir de la Comisión de Sanidad de la Asamblea Ciudadana Lagunera y considera que la responsable del área de Comercio, María José Castañeda, debe dar explicaciones por el respaldo municipal dado a la feria de pseudoterapias, que se celebrará este fin de semana en La Laguna.


Recuerda que las pseudoterapias, muchas de ellas pseudocientíficas y conocidas también como ‘terapias alternativas‘, ‘complementarias‘ o ‘integrativas‘, son aquellas prácticas que se ofrecen como actos médicos sin haber demostrado científicamente su efectividad.


Marrero afirma que “estas terapias representan un peligro potencial porque existe el riesgo de que los pacientes abandonen terapias efectivas por prácticas que carecen de valor curativo, y esto puede ocasionar graves problemas de salud e incluso la muerte”. 


Cabe señalar en este punto que hemos oído un audio de una entrevista a la concejala Castañeda, encargada de la organización, en el que de modo temerario anima al alejamiento de la medicina "tradicional". Nos parece que es una aseveración bastante peligrosa, ya que, “respetando a los usuarios y usuarias de este tipo de métodos, algunas pseudoterapias, en si mismas, pueden tener efectos negativos sobre la salud”.


Desde la Comisión de Sanidad de la organización lagunera aseveran que para entender en profundidad qué es una pseudoterapia primero hay que entender cuándo podemos considerar que una terapia ha sido científicamente validada. La palabra ‘ciencia’ proviene del latín y significa ‘conocimiento’, pero a la ciencia no le vale cualquier tipo de conocimiento. En ciencia sólo es aceptado lo que podemos confirmar mediante evidencias científicas, un tipo especial de evidencia que se obtiene mediante el uso de un método fiable de estudio al que denominamos método científico.


En el caso de las pseudoterapias estas creencias se basan o bien en evidencia sesgada que no podemos considerar científica, o bien son sostenidas de forma puramente dogmática.


Por ello, para considerar que la evidencia que sustenta una creencia es científica debemos considerar estas características:


1) que la creencia sea susceptible de ser confirmada empíricamente y tenga características lógicas que posibiliten la evaluación científica. En este sentido, las dos características más relevantes es que no se trate de una idea de tipo metafísico -es decir, que las consecuencias de su validez o invalidez puedan ser captadas por los sentidos- y que pueda ser tanto confirmada como no confirmada -es decir, que la hipótesis pueda ser tanto correcta como incorrecta.


Y 2) que el método que empleemos para contrastar la validez de nuestra hipótesis sea un método científico.


La evidencia que obtenemos al emplear este método es objetiva. Se trata de un hecho objetivo que hace que aumente la probabilidad de que nuestra creencia sea la mejor solución disponible para el problema que tratamos de solucionar. 


Aunque la evidencia es objetiva su evaluación puede depender del contexto, y en contextos sanitarios siempre se requiere de la cantidad más alta de evidencia para considerar una creencia como válida. En este sentido, “siempre que algo esté científicamente avalado en contextos sanitarios es porque estamos muy seguros de que dicha práctica es la mejor solución disponible, porque en el futuro puede haber otra mejor”.


Las pseudociencias son afirmaciones o prácticas que son presentadas como científicas pero que no se apoyan en evidencia de este tipo, ya sea porque son metafísicas, porque no usan un método fiable o porque niegan o distorsionan la evidencia de la que disponemos. Es decir, las pseudociencias son cosas que se hacen pasar por ciencia pero que en realidad no lo son.


Una pseudoterapia es un caso específico de pseudociencia aplicada al contexto sanitario. Un terapia propiamente dicha es todo aquello que tiene efectividad por encima del efecto placebo, y una terapia de primera opción es aquella que está más avalada por estudios de coste-beneficio. Las pseudoterapias suponen un fraude que busca hacer pasar la práctica ya sea como terapéutica sin serlo o bien, siendo una terapia para otra cosa, como la de primera opción para una determinada dolencia que no le compete.



Marrero finaliza señalando que “muchas de estas pseudoterapias intentan competir con terapias científicas, a pesar de no tener ningún valor terapéutico, apoyadas en la tradición, con desconocimiento acerca de qué es el efecto placebo, en la superstición o, en muchos casos, en el ánimo de lucro de los particulares que ofrecen este tipo de servicios”. 


En este sentido cree que “aunque se debe tramitar el uso de cualquier espacio público, igual que se hace con los colectivos sociales que lo desean dentro de la legalidad, se debe ser muy claro cuando desde una administración pública se apoya o respalda un evento de estas características, si puede conllevar que algunas personas puedan dejar de utilizar unos métodos médicos para emplear otros mecanismos que por el momento tienen que ver más con las creencias que con la realidad científica”. 

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