El expresidente de VolksWagen conocía las manipulaciones dos meses antes del dieselgate

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LIBREDIARIO@DIGITAL / con información de EFE


Lo sabía pero calló. Así lo afirma el diario alemán Bild que, en base a documentación de la misma Volkswagen, asegura que su expresidente Martin Winterkorn conocía las manipulaciones que la automotriz alemana había realizado en los motores y tenía conocimiento dos meses antes de que estallara el escándalo.


Volkswagen trucó los controles para ocultar los niveles reales de emisiones contaminantes de sus motores. El descubrimiento de la estafa supuso un golpe para la marca alemana que implica, sólo en términos económicos, una factura de 31.000 millones de euros, sin contar el impacto en la imagen pública.


Según Bild, Winterkorn participó el 27 de julio de 2015 en una "decisiva reunión" en la que se debatió cuál era el mejor momento para informar a las autoridades estadounidenses de las manipulaciones, detalladas en esa sesión.


En la reunión, en la que se encontraban quince directivos, se presentó un gráfico que informaba sobre la emisión sin filtrar de gases contaminantes con el término "modo acústico", un eufemismo usado por VW para referirse al software ilegal utilizado.


"Hablamos de ello, de que se había instalado algo ilegal en nuestros coches", aseguró un participante en al reunión en declaraciones al rotativo.


Los directivos de Volkswagen planificaron la defensa antes del escándalo


Además, en el encuentro se debatieron dos estrategias para informar a las autoridades estadounidenses del inminente escándalo.


La primera, según el documento que publica el diario, sería la opción "defensiva", consistente en esperar a la aprobación de nuevos modelos para informar después de manera parcial a las autoridades estadounidenses de las manipulaciones, asumiendo el riesgo de multas elevadas.


La segunda, "la ofensiva", habría consistido en ser totalmente transparentes con las autoridades y garantizar multas menores, pero a costa de arriesgar la autorización de nuevos modelos.


La opción elegida fue la ofensiva, pero uno de los directivos, Oliver Schmidt, -detenido recientemente en Estados Unidos en relación con el escándalo-, logró imponer su criterio, lo que llevó a divulgar una "información parcial de la problemática" en los motores Gen 1 y Gen 2.


Tres días después de la reunión, Winterkorn emitió una nota en la que daba su aprobación a esta decisión, según Bild.

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