Telde se hunde bajo toneladas de basura y la alcaldesa en los cafetines

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TELDEALDIA / TELDE


Increíble pero cierto. Ciudadanos de Telde: mientras sus calles y aceras están de basura hasta las ventanas de las casas colindantes, mientras las ratas hacen su agosto en pleno enero, ¿qué hace nuestra alcaldesa?. Llama a algunos periodistas y los reúne en una cafetería para echarse unas risas, tomarse un cortadito y una pulguita (integral, que hay que mantener la línea) y explicar lo buenos que son y lo bien que están haciendo todo.


Cuando cabría esperar que nuestra alcaldesa, a la que pagamos un generoso salario, estaría devanándose los sesos, pegada al teléfono y tocando en todas las puertas habidas y por haber para sacar las miles de toneladas de basura que inundan nuestras calles, la señora Hernández vuelve a hacer un triple salto mortal hacia atrás y con tirabuzón, pone su mejor sonrisa, y se va de cafetines, suponemos que a celebrarlo.


A nadie se le esconde ya que el “gobierno”, llamémoslo así, de Carmen Hernández es, con mucho, el peor de la historia de Telde. Ni queriendo se puede hacer peor.


Se ha encargado de despedazar su grupo de gobierno en menos de un año y medio. Ha laminado hasta la extenuación a sus socios, que han preferido salir corriendo que seguir soportando sus modos y maneras. El primero en asumir lo que había y marcharse fue Más Por Telde. Aguantó un poco más el PSOE, pero terminó tirando la toalla y abandonando también el gobierno de Carmen Hernández, que acabó refugiándose en tránsfugas y en aquellos (aquella) que la vilipendiaron a más no poder. Ver para creer.


Pero la inestabilidad política no es nada comparado con la nula capacidad de gestión mostrada por Hernández y los suyos. Incapaces de atender las más elementales cuestiones del día a día de nuestra ciudad, se han refugiado en la hueca propaganda, pagada con dinero público. Propaganda que, en la era de las redes sociales, tiene nulo efecto y a nadie engaña. Pero no se han enterado y siguen repitiendo los tics que instaurara el gran Maese allá por los 90. Pero estamos en 2017.


A estas alturas ya resulta cansino repetir que el grado de hastío de los ciudadanos alcanza cotas inimaginables. Esta ciudad no levanta cabeza, y cada uno que llega empeora al anterior.


Queda, en el horizonte cercano una única esperanza, y es que, según se comenta en todos los corrillos políticos, las horas de Carmen Hernández al frente del consistorio teldense están contadas, y la operación para desalojarla ya tiene hasta fecha. ¿Servirá para algo? Veremos.

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