El año del Susanato

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El Huffington Post


3 de octubre de 2013. "Con permiso, la invitada soy yo. Otro día invitan al señor Griñán y al señor Rubalcaba y les preguntan a ellos". Susana Díaz debutaba en la escena nacional en un hotel de Madrid y ya entonces, con aquella respuesta al moderador que quiso trasladar una pregunta a los veteranos socialistas, el respetable intuyó quién y cómo era la de Triana. Una socialista con determinación dispuesta a irrumpir con fuerza en el panorama político, a hacer valer sus credenciales como baronesa y a marcar distancias con sus mayores y a renegar, si fuera preciso, de sus valedores.


¡Vaya si marcó distancias entonces! Lo hizo con Griñán -a quien le debe todo- y lo hizo hasta con Zapatero - hoy uno de sus más sólidos valedores- para hacerle responsable junto al PP del auge del independentismo tras reprocharle en público que se comprometiera a dar por bueno cualquier Estatut que llegara de Cataluña.


Mucho, y poco bueno, ha pasado desde 2013 en el PSOE, y en todos los episodios ha estado presente la sombra de Susana Díaz. Movió todos los hilos que pudo, aunque con escaso éxito, en el Congreso de Sevilla en favor de su amiga Carme Chacón; hizo la vida imposible a Rubalcaba y no paró hasta forzar su salida de la calle Ferraz; puso a disposición de Pedro Sánchez toda su infantería orgánica para que derrotara a Eduardo Madina; estuvo tras la dimisión de la mitad más uno de la Ejecutiva que abandonó a Pedro Sánchez... Nada ha escapado de su control, ni la formación de la gestora que se constituyó tras el desgarrador Comité Federal del pasado 1 de octubre ni la decisión de que el PSOE se abstuviera en la investidura de Mariano Rajoy.


Díaz ultima el aval de tótems y barones para una opción incluyente y de convergencia

Ahora se ha propuesto coser todas las costuras que ella de algún modo contribuyó a estallar. Aunque ha jugado y ha dejado jugar a la ambigüedad con su posible candidatura a la secretaría general durante más de dos años, el calendario orgánico o electoral, siempre corrió en su contra. Por fin ha llegado el momento. El camino lo tiene ya expedito y las maletas, hechas. 2017, no lo duden, será el año del Susanato, tan esperado para unos y tan temido para otros. Después, sólo el tiempo dirá si las cualidades que se le atribuyen para sacar al PSOE de la depresión y la insignificancia son las que necesita un partido de estructuras añejas, cuadros anquilosados y políticas desconectadas por completo de jóvenes, clases medias y población urbana.


Pero la decisión está tomada. Díaz se presentará a las primarias, aunque su deseo siempre fue más de aclamación que de competición y no haya tirado la toalla para lo que sus valedores llaman una candidatura de convergencia, que no es más que el respaldo público de los principales tótem y barones del socialismo a un solo proyecto y una sola dirección. Algunos ya lo han hecho, pero la presidenta de Andalucía quiere que lo hagan, sino todos, al menos a los que la militancia aún escucha. Todo con el objetivo de que cualquier otro posible aspirante, sea éste Sánchez o Patxi López, desista de enfrentarse al estatu quo.


Enero llega con fuerza para Susana Díaz, y sin posibilidad de que ya nadie lo frene, ni siquiera quienes aún con dudas sobre si es o no la mejor opción tampoco creen que el PSOE esté ya para "experimentos" como el que se hizo con un desconocido Pedro Sánchez. Así que, tras mucha especulación, será tras el Comité Federal del 14 cuando la de Triana anuncie su candidatura. No hay fecha concreta ni ella quiere confirmarla hasta que no hable con todos los que cree que debe hacerlo. Pero entre quienes saben de sus planes dan por seguro que no esperará a la convocatoria oficial del congreso, sino a tener el compromiso de los principales secretarios generales de que estarán con ella y con su proyecto. De algún modo ya el 16 de diciembre, el castellano-manchego Emiliano García Page dio alguna pista al respecto: "No creo que la presidenta de Andalucía vaya a tomar la decisión en solitario".


La presidenta de Andalucía aguarda a que pase el Comité Federal del 14 para anunciar su candidatura

Como dice un avezado socialista, "ellos (los socialistas andaluces tienen la infantería, pero nosotros (el resto de territorios) somos las tropas de operaciones especiales". Y la que protagonizará el PSOE en este año que comienza será más que particular, tanto por lo singular de sus características como por lo que se juega a medio y largo plazo, y no sólo dentro del partido.


Lo que más importa, además de la pacificación interna, son las posibilidades de éxito para una recuperación electoral que devuelva al PSOE la condición de partido de gobierno. Y en esto las dudas son mucho más extensas que las que pueda suscitar la victoria o no de Díaz en unas primarias, ya que el riesgo de que en dos años, tras el congreso federal, el PSOE vuelva a las andadas es mucho. Más si en las próximas elecciones autonómicas los socialistas pierden parte del poder institucional que hoy tienen y se demuestra que el tirón electoral de Susana Díaz no era el que se le presupone.


Pese a todo, el riesgo de no volver atrás (a Pedro Sánchez si es que se lanzara finalmente a la reconquista) está superado. Nadie da un euro por que el ex secretario general pueda imponerse a la todopoderosa federación andaluza y lo que ésta arrastra, tras año y medio de intenso trabajo de Díaz por tejer complicidades hasta con el más combativo de sus detractores. En el campo de la conciliación, el elogio interesado y el compadreo no hay quien la gane, aunque un día después de subir a alguien hasta los altares no tenga empacho en dejarlo caer hasta el suelo. Con semejante táctica ultima ya el aval de tótems y barones para anunciar su disposición al combate.


Lo dicho: enero llega con fuerza para el PSOE. No se lo pierdan.

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