Carta abierta a Pablo Echenique

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LIBREDIARIO@DIGITAL / OPINIÓN / EDITORIAL



En respuesta al artículo de Pablo Echenique "Yo no quiero un Podemos de familias"


(Publicado en el blog Contraparte del diario Público)


Querido Pablo Echenique: Muy de acuerdo con todo lo que dices, pero para lograrlo hay que dotarse de medios adecuados. Un Podemos donde la participación queda reservada a familias y capillas oligárquicas, donde la política es puro y simple enfrentamiento vacío entre poderosos es una fotografía del patético mundo exterior, no un remedio democrático a sus males. 


Podemos solo se democratizará dando la palabra a la gente, no para elegir entre quiénes deben mandarle, sino para decidir un programa, una línea de acción y unos representantes dotados de un mandato para ejecutar ese programa y cumplir esa línea. 


O se modifica radicalmente la estructura de participación, que hoy por hoy, desempodera a la gente y solo beneficia a una oligarquía (plural, como por cierto siempre los son las oligarquías), o lo que nos espera es un ciclo de enfrentamientos vacíos y ásperos en el interior, y un merecido escepticismo, cuando no desprecio y abandono, en el exterior. 


Un método de votación basado en listas y partidos internos competidores es incompatible con lo que estás proponiendo en tu artículo. 


Un método de votación ultramayoritario como el Desborda sería un escándalo en cualquier sistema democrático y se parece al sistema garante de la "gobernabilidad" mediante laminado de las minorías que proponía Berlusconi en Italia. Algo inaceptable desde una perspectiva pluralista de la democracia, un escándalo desde una perspectiva participativa. Tú llegaste a ser eurodiputado gracias a un sistema participativo y sin listas. Junto a ti ingresaron en la actividad política otras muchas personas que venían de otras esferas. 


Esto dio a Podemos una estructura particular, la de un partido de la gente normal y no de una clase política. Esto es lo que se destruyó, para mal de todos, en Vistalegre I, y, por desgracia, lo que las distintas facciones de Podemos están reproponiendo hoy bajo distintos ropajes. 


La trampa en la que está metido de lleno Podemos es la de un populismo autoritario alejado de la realidad. Algo que recuerda lo peor del peronismo. 


La historia del peronismo es la más viva ilustración de lo que puede dar de sí una política populista premarxista, una política sin crítica de la economía política, sin ilustración materialista. Lucha de prestigio a muerte entre facciones, sin perspectivas de solución, sin criterio exterior que permita dirimir cuál es la línea correcta. 


Puros enfrentamientos especulares sin contenido en los que cabe de todo: desde posiciones de izquierda radical hasta la extrema derecha. Peronista mata a peronista dentro de la absoluta inmanencia discursiva, como Dios modificado en cristiano mata a Dios modificado en Turco según el acertado chiste antispinozista de Bayle. Mutatis mutandis y, si alguien no lo remedia, es lo que está pasando con Podemos. 


Para salir de esa trampa es indispensable volver al mínimo de coherencia ética, política e intelectual que ponga fin al disparate hoy imperante. 


Ya que en Podemos no existen vías reales de participación (las cegaron las resoluciones de Vistalegre I y el uso aún más despótico que se hizo de estas resoluciones) me manifiesto por esta vía, desde luego no la ideal, pero es lo que hay para pedirte una manifestación de repudio de las familias que pueda tener alguna consecuencia y que rompa con la dinámica actual. 


Me permito, incluso, dada la gravedad de la situación, hacerte una modesta sugerencia: un referéndum interno anterior al congreso en el que se permita a los afiliados optar por el modelo que desean y en el que, de manera muy clara se proponga, frente al modelo de partitocracia interna hoy imperante, una lista única de candidatos que se presenten a título individual, sin que las listas de partidos internos tengan ningún reconocimiento oficial. 


Todos estamos hartos de tonterías. Todos corremos el riesgo de perder la última posibilidad real de frenar al fascismo en Europa. 


Hay que reaccionar ya, dejarse de bobadas, confiar en la democracia y en la gente y pasar a la ofensiva democrática dentro y fuera de Podemos. 


Si no, nos iremos yendo ordenadamente, cada uno a su sitio a aguantar el temporal fascista que se nos viene encima. Todo triste, tonto y lamentable, pero todo también aún remediable, querido amigo. 


Un fuerte abrazo, Juan Domingo Sánchez Estop

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