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Los turistas británicos tendrán que pagar cinco euros cada vez que vengan a España

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LIBREDIARIO@DIGITAL / MADRID 


La Comisión Europea (CE) ha propuesto implantar un sistema de información y autorización de viajes para los ciudadanos de terceros países que quieran entrar en el espacio Schengen y no necesiten visado, que deberán abonar una tasa de cinco euros.


El llamado "Sistema Europeo de Información y Autorización de Viajes" (ETIAS, por sus siglas en inglés) pretende reforzar los controles de seguridad y de inmigración en la Unión Europea.


"La seguridad de nuestras fronteras y la protección de nuestros ciudadanos son nuestra prioridad absoluta. El ETIAS subsanará la carencia de información al cruzar los datos de los solicitantes exentos de visado con los de todos nuestros demás sistemas", ha dicho el vicepresidente primero de la CE, Frans Timmermans.

Reino Unido en la diana


Actualmente, los titulares de pasaportes británicos pueden viajar a través de los estados miembros de la UE sin tener que solicitar visas de corta duración, pero el voto de Gran Bretaña para abandonar la comunidad europea, ha planteado preguntas sobre los criterios que se necesitarán para que los ciudadanos británicos visiten el espacio Schengen.


¿Qué países forman parte del Schengen?


En total, los países que forman parte del espacio de Schengen son 26: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Islandia, Italia, Letonia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Malta, Noruega, Países Bajos, Polonia, Portugal, República Checa, Suecia y Suiza. Por lo tanto, países como Reino Unido y Turquía tendrán que abonar una tasa de cinco euros cada vez que quieran entrar en el espacio Schengen.


Una gestión de 10 minutos


El sistema será "sencillo, rápido, barato y eficaz", añadió Timmermans, quien confió en que la propuesta reciba lo antes posible el visto bueno del Consejo (países de la UE) y del Parlamento Europeo, instituciones de deben aprobarlo para que pueda entrar en vigor.


De implantarse, las personas originarias de los países a los que la UE no exige visado seguirán estando libres de ese requisito, pero tendrán que obtener una autorización de viaje previa a su entrada en el espacio Schengen.

Tras la solicitud, un sistema automatizado efectuará una serie de controles para decidir si se expide o se deniega la autorización de viaje a la UE.


Aunque la decisión final de permitir o rechazar la entrada corresponderá a los guardias nacionales que lleven a cabo los controles fronterizos, las comprobaciones previas facilitarán las inspecciones.

Según la CE, en la mayoría de los casos la autorización se concederá en unos diez minutos y requerirá solo un documento de viaje válido.


En el 95% de los casos, los solicitantes obtendrán una aprobación automática, mientras que del restante 5 % una buena parte (calculado entre el 3 y el 4 %) recibirá una decisión positiva en un momento posterior.


Los interesados a los que se deniegue la autorización, podrán recurrir la decisión.


La tasa de solicitud será de cinco euros y la autorización obtenida tendrá una validez de cinco años y podrá utilizarse para múltiples viajes.


Contra el terrorismo


Cuando transcurran los cinco años, los datos personales del interesado serán borrados automáticamente del sistema.


El mecanismo ayudará a identificar posibles casos de inmigración irregular o a las personas que puedan implicar un "riesgo" desde el punto de vista de la seguridad, según la CE.


El comisario de Inmigración, Dimitris Avramopoulos, dijo que el sistema contribuirá a una gestión más eficaz de las fronteras exteriores de la UE y mejorará la seguridad interior.


Añadió que el coste del sistema, tanto para los viajeros como para la UE, será "mínimo".


En particular, el desarrollo del sistema ascenderá a 212 millones de euros y sus operaciones anuales costarán unos 85 millones.


El ETIAS será gestionado por la Guardia Europea de Fronteras y Costas en colaboración con las autoridades de los países y de Europol, que tendrán acceso al sistema "bajo estrictas condiciones", para la prevención, detección o investigación de casos de terrorismo y otros delitos graves.


El sistema contará con una unidad central y con unidades nacionales, que se establecerán en los Estados del "espacio Schengen" y tendrán como responsabilidad principal el llevar a cabo evaluaciones de riesgo y decidir sobre la autorización de los viajes para aquellos que hayan sido rechazados en el proceso de solicitud automático.


Los datos que faciliten los solicitantes serán cruzados para su comprobación con los de Europol relativos a las personas sospechosas o que han cometido o participado en algún delito.


Desde los atentados de 2015 y 2016 en París y Bruselas, respectivamente, la Comisión Europea se ha propuesto incrementar los controles de las personas que viajan por la UE y reforzar la seguridad de sus fronteras exteriores.


Bruselas espera que el sistema esté operativo como muy pronto en 2020.

Libre@Diario