El calentón de Florentino Pérez en el palco del Bernabéu

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Empezó mal la cosa. Pero terminó peor. El Real Madrid ha sumado su cuarto empate consecutivo. Está a 12 de igualar su récord de victorias seguidas. Ese del que tanto se hablaba por estar en propiedad –y ahí sigue– de Pep Guardiola. Los de Zinedine Zidane no pudieron contra el Eibar en el Bernabéu (1-1) y ya se han dejado cuatro puntos en casa.


El primer contratiempo llegaba en el calentamiento. James Rodríguez, con molestias musculares, era baja de última hora a pesar de que en todas partes se anunció su titularidad. Zidane llamó a Mateo Kovacic para reemplazarlo y situarlo junto a Kroos e Isco en el centro del campo. Tres jugadores que no están acostumbrados a compartir tantos minutos y que hicieron aguas.


Sin Casemiro ni Modric, el Madrid no carbura. Le falta frescura, orden y aspecto de equipo. Zidane también empieza a estar mirado con lupa. Últimamente se rumorea que Florentino Pérez nunca creyó que fuese una opción a largo plazo, pero que lo aguantaría mientras las cosas fuesen bien por lo que simboliza. El francés debe demostrar que es algo más que un buen gestor de egos.


Zidane y Cristiano, grandes señalados


Ganó la Undécima Champions sin jugar a nada, y tras un aparente cambio de dinámicas a principio de curso, el equipo a vuelto a las andadas. No crea fútbol, simplemente trata de rentabilizar el talento de sus estrellas. Lo más preocupante de todo es que el bajón ha coincidido con el regreso de Cristiano Ronaldo. Un crack a nivel individual pero que suma bien poco en lo colectivo. El único que sostiene al equipo esGareth Bale, que marcó el gol del empate.


La cara de Florentino Pérez al final del partido lo decía todo: Cristianono resuelve nada, Benzema está fuera de forma, Pepe estuvo totalmente desubicado y erró en el gol del Eibar, Isco sigue sin aportar soluciones en el juego combinativo –pide una titularidad que no justifica, le falta ritmo de partido– y Kovacic no demuestra tener nivel Madrid. Pero el gran señalado es Zidane. Mendilíbar se lo comió con patatas en su planteamiento. Totalmente batido en la pizarra. 


El presidente blanco se fue del Bernabéu con un cabreo monumental. Varios aficionados le cazaron desproticando airadamente. 

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