El pacto entre PP y Ciudadanos está destinado al fracaso.

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Dicha coalición no obtendrá los votos suficientes para investir a Rajoy, y quedaremos abocados a unas terceras elecciones generales.

La noticia política de la semana se conoció este pasado domingo cuando el Partido Popular y Ciudadanos anunciaron un acuerdo para votar de manera favorable a la investidura de Mariano Rajoy esta semana en el Congreso de los Diputados.

A los 137 votos favorables de los diputados del Partido Popular, se le sumarían los 32 de Ciudadanos y el voto a favor del diputado de Coalición Canaria.

Sin embargo, 170 votos a favor podrían no ser suficientes para investir a Mariano Rajoy como Presidente del Gobierno, aunque en el año 2008 José Luis Rodríguez Zapatero fuera investido Presidente con menos votos a favor: 169.

Para conseguir ser investido, Mariano Rajoy necesita 6 votos a favor más u 11 abstenciones. Los partidos nacionalistas y Podemos ya han afirmado su intención de votar en contra de la investidura de Rajoy, por lo que toda la presión recae en el PSOE.

A pesar de las presiones tanto de fuera como de dentro de su partido, Pedro Sánchez ha manifestado sin ambigüedad que el voto de los diputados socialistas va a ser en contra de la investidura de Rajoy.

Sánchez justificará su veto a que Rajoy sea investido presidente con que el Partido Popular es un partido corrupto, con que el acuerdo con Ciudadanos no soluciona los problemas de los españoles y un largo etcétera.

Lo cierto es que el Partido Popular ha hecho concesiones importantes aceptando un mayor gasto en sanidad y educación, y que la mayoría de los 150 puntos iniciales del pacto PSOE-Ciudadanos de principios de año se han incorporado al acuerdo entre el Partido Popular y Ciudadanos.

Las excusas de Pedro Sánchez para evitar unas terceras elecciones no se sostienen, y resulta evidente que este bloqueo se debe más a un cálculo político por parte del líder socialista que a diferencias irreconciliables entre los distintos programas de gobierno.

Para el Partido Socialista lo prioritario no es que España cuente con un gobierno que permita continuar implementando las medidas necesarias para proseguir con la recuperación económica o que se aprueben unos nuevos presupuestos necesarios para enderezar la evolución del déficit público.

Lo fundamental para el PSOE es que Podemos no se convierta en la alternativa de izquierdas en este país. Mantener a raya a la formación morada es la prioridad absoluta de Pedro Sánchez.

Lo que en Ferraz sospechan es que permitir un gobierno de Mariano Rajoy –ya sea por activa o por pasiva- será aprovechado por Podemos para situarse como la única alternativa real al gobierno del PP, dada la connivencia que supondría una abstención del PSOE en las votaciones de esta semana.

El PSOE se encuentra ante una decisión difícil: país o partido. Y va a elegir partido por encima de país. Otros líderes socialistas como Felipe González hubieran preferido país como abiertamente ha manifestado el expresidente del Gobierno. Esto es porque Felipe González es un auténtico estadista. Pero Pedro Sánchez no es un hombre de Estado, es un superviviente.

En la política española actual, da la impresión que los únicos que triunfan no son los más brillantes, son los que sobreviven. Y Pedro Sánchez está sacando a pasear su instinto de supervivencia política cuando se empeña en conducir al país a unas terceras elecciones a pesar de que esto no sea en el mejor interés de todos los españoles.

El voto en contra del Partido Socialista, unido al de Podemos y el de los nacionalistas, llevará a España a unas terceras elecciones en apenas un año. Algo bochornoso que solo podía ocurrir un país tan disfuncional como el nuestro.

Sin embargo, a menos que se produzcan cambios importantes en el panorama político actual, no debería extrañarnos si nos vemos a obligados a votar en unas cuartas, quintas o sextas elecciones.

La capacidad de nuestros líderes políticos para asombrarnos no tiene límites. Pero repartir las culpas a partes iguales de este episodio vergonzoso no es justo.

En un escenario en el que el Partido Popular ha aceptado la mayoría de los puntos del acuerdo firmado por el Partido Socialista y Ciudadanos hace apenas unos meses, que España tenga que volver a votar tiene un gran culpable, y ese culpable es Pedro Sánchez.

Un cordial saludo,

Alberto Redondo
Editor
Inversor Global España

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