Trabajar en Australia, la nueva tierra prometida

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Jordi Velert / Economía @ Digital 


Miles de jóvenes españoles viajan cada año a Australia para mejorar su inglés y buscar una oportunidad laboral. Esta demanda en auge ha originado una oportunidad de negocio que empresas como Trekyourway no han dejado escapar.


Sergio Romagosa, un extrabajador de la construcción, no era joven y carecía de nociones de la lengua de Shakespeare cuando se marchó al país oceánico. Con 43 años, el estallido de la burbuja inmobiliaria le había dejado sin blanca. Vendió su casa y su moto y con lo que consiguió se trasladó al lejano territorio para aprender inglés. "Era 2010, el año más duro de la crisis, y vi que allí la gente sonreía", relata a Economía Digital.


Cuatro meses después, Romagosa volvió a España y halló una oportunidad de negocio en la gente que, como él, veía en la remota isla su particular El Dorado. Fundó Trekyourway, una agencia para intermediar entre estudiantes españoles y escuelas australianas.


Aprender inglés en Barcelona para lograr un visado


Seis años después, se ha aliado con la asociación Aunz.cat de australianos y neozelandeses afincados en Cataluña para crear Treklanguage, una academia de inglés que emplea el método idóneo para obtener visados de trabajo en estos países y en Canadá.


"La gente está de gramática hasta arriba", lamenta Romagosa. Por ello la aplicación de los contenidos al mercado laboral es la base del sistema de enseñanza de este centro, que abrirá en octubre en Barcelona. Prepara para el test IELTS y promete "ganar un punto por cada dos meses de clases". El 5,5 es la nota más deseada, ya que abre las puertas del anhelado permiso de trabajo, aunque para profesiones cualificadas como ingenieros y médicos supera el 6,5.


La otra pata de la oferta de Treklanguage serán los certificados específicos del país de destino, como los de manipulación de alimentos para restauradores o los que habilitan para trabajar en casinos o en el mundo de la construcción. Obtenerlos, cuentan desde el centro, es cuestión de "un par de sábados".


Pero por encima de todo, remarca Romagosa, para afrontar la aventura australiana hay algo esencial además de saber inglés: superar el temor. "Me he dado cuenta de que mucha gente no sale fuera por miedo", lamenta.

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