siguenos en facebook siguenos en Twitter siguenos en Google+ Canal de youtube

Redistribuir la riqueza es una alternativa global

|

Capture 20180508 141439



Nuria suarez


El concepto redistribuir la riqueza no tiene nada que ver con el de “reparto de la riqueza”. Redistribuir la riqueza es poner los enormes recursos de los que dispone la economía española al servicio de las intereses del país y las necesidades de la gente. Esto significa una política económica dirigida a aumentar la riqueza , no a “repartir lo que tenemos”, sino a redistribuirla para generar más.


La CEOE y la Cámara de Comercio, horas después de prosperar la moción de censura de Pedro Sánchez le pidieron que evitara “la tentación de ceder a incrementos de gasto que pueden poner en peligro la senda de la consolidación fiscal”. Aunque, visto lo visto, después de conocer que Mariano Rajoy en sus seis años y medio de Gobierno ha aumentado la deuda pública en 418.622 millones de euros… deberían haberle hecho esta advertencia a Rajoy. El Gobierno del PP, abanderado de la lucha contra el déficit, ha conseguido el triste récord de que la deuda pública supere por primera vez en un siglo el equivalente al 100% del PIB


En España sobran los recursos y desde luego la clave de nuestro desarrollo económico no es aumentar el endeudamiento sino redistribuir la riqueza. ¿Pero es cierta la afirmación de que sobran los recursos? A continuación expongo una selección de datos sobre el PIB español, es decir la riqueza que la población española generamos anualmente, datos que evidencian que es mentira que no haya dinero y que ponen de manifiesto la gran capacidad económica de nuestro país. Los números a veces son un poco aburridos pero quien no investiga no tiene derecho a hablar.


- Nuestro PIB per cápita es similar al de la Unión Europea. Somos el país número 28 del mundo por población pero nuestra economía está situada entre las 15 mayores del mundo.


- El PIB español desde 1995 hasta 2008 aumentó enormemente, pasó de 459 mil millones de euros hasta el billón de euros, según datos del Fondo Monetario Internacional. La riqueza media per cápita pasó de 15.787 a 34.408 euros anuales.


- Llama la atención el dato de que durante los peores años de la crisis, la economía española no descendió de ese billón anual. 


Es decir en los momentos de mayores recortes en pensiones, salarios, sanidad y educación… la riqueza generada en nuestro país no disminuyó. Sin embargo durante este período la suma de recortes en salarios, pensiones, gastos sociales.. fue de 367 mil millones de euros. Como si nos hubieran quitado a cada español 7.907 euros, teniendo en cuenta toda la población, pensionistas, niños… como si a una familia de cuatro personas le hubieran arrebatado 31.628 euros.


- Una vez la economía española salió de la recesión, entre los años 2013 al 2017, el PIB aumentó un 12%. Pero el saqueo se ha convertido en estructural y ha seguido aumentando en estos últimos años aunque la economía ha entrado en una fase de crecimiento. Por ejemplo en 2016 el PIB creció en dos mil millones de euros, sin embargo el dinero destinado a salarios fue 22 mil millones menor a lo que se recibía nueve años antes.


REDISTRIBUIR LA RIQUEZA VERSUS AUMENTAR EL DÉFICIT


En enero de este mismo año Unidos Podemos presentaba sus Presupuestos Generales del Estado alternativos a los del PP. El primer eje de la propuesta pasaba por ralentizar la reducción de los niveles de déficit, dejándolos en el 3% frente al 2’2% que exige la Comisión Europea; esta ralentización dotaría a los presupuestos de un margen mayor para el gasto público, para subir las pensiones, blindar la dependencia…


Este camino que en muchos casos se presenta como un modelo de los programas económicos de la izquierda es contrario al camino de la redistribución. En mi opinión la política que coge como fuente de ingresos aumentar el déficit, incrementando la deuda pública con el fin de atender a gastos sociales no es una buena política. No solo porque como dice el refranero es “pan para hoy y hambre para mañana” sino porque supone hipotecar nuestra economía a los acreedores. En la actualidad pagamos cada año 30.000 millones de euros por los intereses de la deuda. Atención; no por la devolución de la deuda, sino solo en pago de intereses. El camino de aumentar el déficit supone también agudizar los graves problemas que tenemos de dependencia, sobre todo de dependencia de la financiación exterior. Estar endeudado no solo es una hipoteca económica; es también una hipoteca política porque estás “atado” a tus acreedores.


El problema no está en que no tengamos riqueza, sino en manos de quién se encuentra y al servicio de qué intereses se pone. Como han denunciado en varios informes diferentes ONG, en la actualidad en España el 10% de los más ricos aglutina más que el 90% restante, en concreto un 53% de la riqueza. La abismal desigualdad que expresan estas cifras nos indican la alternativa: hay que redistribuir la riqueza. No mordamos los anzuelos de la gran banca con su cantinela de “no hay dinero”.


¿PERO QUÉ SIGNIFICA REDISTRIBUIR LA RIQUEZA?.


Definamos primero qué no significa. El concepto redistribuir la riqueza no tiene nada que ver con el de “reparto de la riqueza”. Redistribuir la riqueza es poner los enormes recursos de los que dispone la economía española al servicio de las intereses del país y las necesidades de la gente. Esto significa una política económica dirigida a aumentar la riqueza , no a “repartir lo que tenemos”, sino a redistribuirla para generar más. Eso sí, no al servicio de una ínfima minoría sino al servicio del país y de la inmensa mayoría.


Por tanto es crucial plantearse qué ejes y medidas económicas son las claves para conseguir estos objetivos. Un programa de redistribución no puede ser un “cóctel” de medidas en el que hay 20 propuestas al mismo nivel. Por ejemplo una medida tan justa y necesaria como eliminar el copago farmacéutico no genera riqueza. ¿Cuáles son las medidas que permiten generar riqueza redistribuyendo? Hay dos pilares fundamentales: subir los salarios y las pensiones y generar empleo productivo.


Subir los salarios y las pensiones elevando el nivel de poder adquisitivo de la mayoría es la primera clave para que el mercado interno se active. Por ejemplo, subir el salario mínimo interprofesional a mil euros significaría inyectar a la economía española ni más ni menos que 50.000 millones de euros (un 5% del PIB). Dinero que en su inmensa mayoría estaría destinado al consumo, a gastos de productos de primera necesidad y bienes intermedios. Por tanto sería un elemento de primer orden en la revitalización del tejido productivo y en el aumento del volumen de ingresos de pymes y autónomos, responsables de más del 75% del empleo que se crea en España.


¿Cómo podemos conseguir subir el salario mínimo interprofesional a mil euros sin aumentar el gasto? He aquí una pregunta clave en un programa de redistribución… La respuesta es: redistribuyendo la masa salarial. No se trata de aumentar la cantidad de dinero que se destina a los salarios, sino de limitar los ingentes sueldos que cobra una ínfima parte de la población. Los sueldos medios de la alta dirección (consejeros y altos ejecutivos) de las grandes empresas se acercan al millón de euros anual; el salario más habitual en España es de mil euros al mes (16. 000 euros brutos al año). La diferencia es casi de 1 a 100.


Poniendo un tope salarial de unos 10.000 euros mensuales sería posible aumentar a 1000 euros el SMI sin incrementar la cantidad de dinero global que se destina a este concepto. Un programa de redistribución no es un totum revolutum sino que exige un trabajo de investigación con un planteamiento de “cajas cerradas” por conceptos que obligue a buscar y resolver cuáles son las fuentes de ingresos y sus salidas en correspondencia, sin que nunca las salidas superen las entradas, como hemos aplicado en este ejemplo de la redistribución salarial. En definitiva es aplicar la lógica que aplica una familia con su presupuesto al Gobierno del país.


¿CÓMO GENERAR EMPLEO PRODUCTIVO SIN AUMENTAR EL GASTO?


Izquierda Unida en marzo de 2015, presentó un plan llamado “Plan de trabajo garantizado”. Los presupuestos del plan eran:


- Crear un millón de puestos de trabajo con 15.000 millones de euros (15.000 euros por puesto de trabajo) cuya fuente no se acababa de precisar aunque se sugería un préstamo del Banco Central Europeo o si fuera necesario de acreedores privados.


- Los salarios oscilarían entre 900 y 1.200 euros mensuales brutos y los trabajos estarían relacionados con los servicios sociales, culturales, deportivos, cuidado de infraestructuras...


Es de agradecer que este “Plan de trabajo garantizado” es muy sintético y nos puede servir de modelo para elaborar otro con presupuestos muy diferentes. Hemos dicho que para generar riqueza es fundamental crear empleo productivo, pues bien este tipo de empleo exige una inversión de 50.000 euros (así es como está calculado cuánto cuesta crear un empleo en una fábrica) la inversión como vemos es mucho mayor que en el “Plan de Trabajo Garantizado”, pero un empleo industrial una vez creado genera nueva riqueza, crear un empleo para cuidar infraestructuras es más barato pero no produce riqueza y por tanto ese dinero invertido se consume, se “gasta”.


Recortes Cero consideramos que es imprescindible crear en España dos millones de puestos de trabajo productivos, lo que nos exige una inversión de 100.000 millones de euros. Pues bien, para ello no hay que pedir ningún crédito ni al Banco Central Europeo, ni a nadie. Lo que necesitamos es crear una gran banca pública con las cajas y bancos rescatados y esto no es solo una cuestión de justicia, dado que han sido rescatados con nuestro dinero y nos pertenecen. Sobre todo hace referencia a qué proyecto de país. Necesitamos y queremos una gran banca pública para reactivar el crédito a la inversión y el consumo, para invertir en industrias y sectores estratégicos, invirtiendo en I+D para acabar con la dependencia del ladrillo y ahora del turismo. Con más de 100 mil millones en depósitos, crear este banco estatal significa disponer de un potentísimo brazo financiero público capaz de jugar un papel de primer orden en el desarrollo y orientación de la economía española. En primer lugar porque el Gobierno tendría la capacidad de dirigir todos sus enormes recursos financieros hacia las necesidades del país, al contrario de lo que ocurre ahora, donde los principales bancos actúan de acuerdo exclusivamente a sus intereses perjudicando gravemente los intereses nacionales y de nuestro pueblo.


Es fundamental marcar que no proponemos nacionalizar la banca sino crear una banca pública con los recursos de las cajas y bancos rescatados. Cogiendo como base Bankia, que sigue en manos del Estado, actualmente dispone de más de 200.000 millones de euros en activos y es la cuarta entidad bancaria del país. Esta es una gran ventaja porque evita el proceso mucho más dificultoso de nacionalizar un banco; es convertir el rescate bancario que nos supuso un esfuerzo enorme para la población española en un instrumento para nuestro desarrollo.


REDISTRIBUIR LA RIQUEZA NO ES UN PALIATIVO


Estos días se ha publicado en El País una editorial con el título Fiscalidad de transición. En ella se propone al Gobierno como objetivo fundamental de su política fiscal “tratar que los recursos públicos palíen los daños que la crisis y su gestión ocasionaron a la población más indefensa”.


No, nuestro país no necesita paliativos. Como expresa el Roto en su dibujo: “El 1% acumula ya el 50% de la riqueza. No es desigualdad, es crimen”. En el pasado semestre las empresas del IBEX 35 han aumentado sus beneficios en 25.000 millones de euros, y sus impuestos solo se han incrementado en 300 millones de euros, un indecente 0’01 % de sus beneficios.


En España 3.000 grandes empresas ganan al año 86.000 millones de euros y tributan menos de un 5%; en el reverso de esta moneda nos encontramos con que más del 90% de las cargas fiscales salen directa o indirectamente del bolsillo de los trabajadores. Esto no afecta a los “sectores más indefensos” como nos dice la editorial, los afectados por el saqueo que se ha perpetrado en estos últimos diez años no son los sectores marginales de la población, somos el 90%, los trabajadores de todos los sectores, los pensionistas, los profesionales, los científicos que se ven obligados a emigrar, los estudiantes que además de estar afectados por los recortes en la enseñanza no tienen ante sí ningún proyecto porque no hay proyecto de país….


Es necesaria una verdadera reforma fiscal progresiva que empiece por reformar el impuesto de sociedades, aplicando un 50% de impuestos a las grandes empresas sobre sus ingentes beneficios, eliminando los privilegios y trucos fiscales. Esto significaría unas entradas al Estado de 40.000 millones de euros; un volumen suficiente para subir la pensión mínima a 1.000 euros y revertir el conjunto de recortes en sanidad, educación y dependencia poniéndolas de acuerdo a la media europea.


UN PROGRAMA FACTIBLE


En este artículo he querido explicar los ejes de la redistribución de la riqueza, sin entrar en el detalle de las medidas. En cuanto a las medidas es imprescindible actualizarlas, desarrollarlas, pero el objetivo de este texto es que se entienda el concepto y las leyes que orientan un programa de redistribución como alternativa global en diferencia a otros caminos.


La propuesta aquí desarrollada es factible porque en primer lugar se basa en que en general el planeta, pero muy en particular nuestro país, ha alcanzado unas cotas de riqueza como nunca antes en la historia de la humanidad que permiten sobradamente el bienestar del conjunto. En segundo lugar porque se basa en un estudio de las fuentes de riqueza, en la investigación de los recursos y en su mejor forma de aprovechamiento, lo contrario de un brindis al sol. 



Nuria Suárez, portavoz Recortes Cero

Sin comentarios

Escribe tu comentario




No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Libre@Diario