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Yellow submarine

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S80


EL BAR DE PEPE

YELLOW SUBMARINE


Los españoles, en eso de dar la nota somos unicos en el mundo, somos, como me dijo una amiga venezolana, “patitos criollos, que a cada pasito que damos vamos dejando la cagadita”.


Supongo que lo dice por el ridiculo del asunto del submarino en los astilleros españoles, la construcción del S-80 Plus que presupuestado en 2.132 millones de € acabará costándonos la friolera de 1.772 millones de € de más, con lo que se convertirá en el submarino, de su clase, más caro de los mares del sur, norte , este y oeste, 3.907 millones de € del ala.


El tema tiene su guasa, por lo visto el navío se hundía muy bien, pero… al intentar reflotarlo no había manera, o sea se en lugar de sumergirse “naufragaba” de tal forma que no volvía a la superficie.


El programa sufrió un serio tropiezo, cuando se demostró que se había producido un desvío de 125 toneladas en el peso, lo que comprometía la flotabilidad del submarino; es decir, que no estaba garantizado que saliera a flote tras sumergirse.


El ministerio de Defensa contrató como asesora a la estadounidense Electric Boat que, por 14 millones, confirmó el diagnóstico de los expertos: para re equilibrar pesos había que alargar la eslora en 10 metros. Se hizo incorporando otras 16 cuadernas (las "costillas" de un navío) al submarino y aumentando el desplazamiento hasta 3000 toneladas. El nuevo modelo se rebautizó como S-80 Plus.


Un efecto colateral de estos cambios es que el nuevo submarino ya no cabe en las fosas (muelles de atraque) de la base naval de Cartagena (Murcia), con una dimensión máxima de unos 78 metros. Para que quepan los cuatro submarinos habrá que dragar y alargar las fosas lo que, unido a otras obras de infraestructura necesarias para adaptar las instalaciones al nuevo sumergible, costará unos 16 millones.”


Pero esto no es nada en comparación con el tema de la torre fantasma, es que los españoles somos cojonudos hasta para eso de la magia, ya quisiera el David Copperfiel. Los españoles somos capaces de hacer desaparecer la torre de control del aeropuerto de Córdoba en un santiamén. Esto es lo que debieron pensar los cordobeses al levantarse aquella mañana del aquel mes de abril del año 2013 y ver como había desaparecido su moderna y flamante Torre de Control de su no menos “importante” aeropuerto.


Antes que nada tengo que informarles que no existe ninguna línea regular en el aeropuerto de Córdoba, el movimiento de pasajeros no llega a las 4000 personas, hecho que se produce en el mes de más afluencia de visitantes a la ciudad de la Mezquita, o sea en el mes de agosto. El resto poco menos de 1000 pasajeros mes.


No obstante, en el año 2008, AENA decide instalar una Torre de Control de nueva tecnología y cuyo costo supuso la friolera cantidad de 2.5 millones de euros contantes y sonantes. Ni que decir tiene que esa dichosa torre no fue ocupada nunca por personal controlador alguno y ni siquiera puesta en funcionamiento.


Según me dicen malas lenguas, a alguna lumbrera del aeropuerto andaluz se le encendió la neurona esa de la lógica y visto que las ratas y otros animalitos se estaban empezando adueñar de tan costoso ingenio, decidió enviarla al Aeropuerto de Sevilla por si la podían utilizar de alguna manera, o sea sacarle “rentabilidad” que fue la frase del brillante personaje.


Y dicho y hecho, se desmontó la torre de control y en varios camiones con tráiler y escolta policial se envió al aeropuerto de Sevilla.


Pero hete aquí que el “lumbrera cordobés” no contaba con el envidiosillo y celoso guardián del pesebre que llamó por fono a la ex alcaldesa de Córdoba, entonces ministra de medio ambiente y no sé qué marino, para informarla de tamaña cabronada. 


Rosa montó en cólera y llamó a Pepiño Blanco, a la sazón ministro de la cosa aeroportuaria, y avisándole que estaban haciendo más ridículo que el que hicieron con el Aeropuerto de Castellón, le dijo de todo menos bonito. Acojonado, el Sr. Blanco ordenó que regresara a Córdoba tan costosa expedición.


De nuevo los cordobeses vieron como se levantaba su preciosa torre, y después de abonar los costes de transporte, carga y descarga, desmontaje y montaje (algunos cifran la operación en 350 mil euros del ala) decidieron dejar sin conectarla hasta esperar que pasasen las elecciones para intentar, nuevamente, el trasvase al aeropuerto Sevillano.


Lo acojonante del caso fue la explicación que dio el lumbreras de AENA en Córdoba cuando fue preguntado por el motivo de tamaña gilipollada: “La llevábamos al aeropuerto de Sevilla para una inspección técnica rutinaria”. Las carcajadas de los colegas reunidos en la sala de prensa del aeropuerto cordobés aun se tienen que estar oyendo en Málaga. De manera que aquí si el técnico no viene a una revisión de rutina de la Torre de Control, pues no pasa nada ¡¡desmontamos la Torre de Control y se la montamos en los talleres de la Itv aeronáutica con dos cojones y medio!!


Uno de los colega periodista del Diario de Córdoba me llamaba contándome la “historieta” del ejecutivo de AENA y aun se estaba descojonando de la risa y a punto de darle un patatús, me decía “ Si es que los españoles somos la repera, lo mismo no tenemos más que un aeropuerto en toda Andalucía como pasamos a tener uno en cada provincia, igual teníamos dos talgo para hacer todo el trayecto y ahora tenemos el ave que queremos llegue hasta Cercedilla del Cuerno para gloria inmortal del garrulo del Sr. Alcalde.


Le prometo al coleguilla un viaje a su maravillosa ciudad a la que llegaré por coche, como siempre, y para comerme unos deliciosos “flamenquines” en la fonda de Maricheli.


Y queremos venderle submarinos a los colombianos, ¡¡ vamos de culo…!!



Joaquín Hernández, periodista y analista político

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