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Según Arteaga, todas las aguas que Santa Cruz vierte al mar están previamente tratadas

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LIBREDIARIO@DIGITAL / SANTA CRUZ DE TENERIFE


La ciudad de Santa Cruz de Tenerife no vierte al mar aguas ni un metro cúbico de aguas sin tratamiento y todos los vertidos de estas características se realizan con las autorizaciones administrativas preceptivas desde el punto de vista medioambiental.


El cuarto teniente de alcalde y concejal de Servicios Púbicos del Ayuntamiento de Santa Cruz, Dámaso Arteaga, desmintió hoy que las aguas residuales se viertan sin control al mar aunque dijo que determinados proyectos que impulsado la Corporación en esta materia se encuentran actualmente en tramitación en la Dirección General de Costas.


En todo caso, Arteaga subrayó que los vertidos se eliminarán una vez se amplíe la estación depuradora de aguas residuales ubicada en el barrio de Buenos Aires, un proyecto que se encuentra en fase de licitación por parte del Estado.


Nosotros esperamos –añadió el concejal- que en los próximos meses el Estado pueda adjudicar las obras y resolver un problema que no es de ahora, sino que viene de hace treinta años”.


A este respecto, recordó que la reactivación del expediente administrativo para la ampliación de estas instalaciones se ha producido precisamente durante el mandato del actual alcalde de la ciudad, que ha convencido al Estado, el principal responsable y competente en la materia, de la prioridad de la obra.


Arteaga explicó que, en todo caso, el Ayuntamiento no se ha quedado con los brazos cruzados a la espera de esa decisión, sino que “mientras tanto hemos abordado los problemas como el de Roque de las Bodegas y su entorno, donde ya no hay vertidos al mar”.


Además, en el caso de Acorán y Añaza y Cabo Llanos, la Corporación cuenta con todas las autorizaciones de vertidos, una actuación que se ha completado además con una inversión de 800.000 euros junto al Cabildo de Tenerife para la colocación de microtamices en la estación de Cabo Llanos, que ha reducido notablemente los componentes contaminantes del vertido.



El concejal señaló que el Ayuntamiento tiene en marcha un conjunto de acciones que desarrolla junto a otras administraciones con el objetivo de alcanzar el denominado vertido cero en el año 2020, una estrategia que desarrolla el actual grupo de gobierno sin que nunca hay contado con el respaldo de los grupos de la oposición.



Por otra parte, Sí se puede denuncia que Santa Cruz de Tenerife ha vertido 20.000 metros cúbicos de agua sin depurar cada día en los casi siete años de mandato del alcalde José Manuel Bermúdez en la capital tinerfeña. 


El portavoz del grupo de Sí se puede en el Ayuntamiento, Pedro Fernández Arcila, asegura que en la organización ecosocialista “nos preguntamos qué celebra el alcalde Bermúdez en el Día Mundial del Agua, cuando Santa Cruz constituye un ejemplo de las políticas que hay que superar para una gestión del agua ecológica, sostenible y eficiente”.


Sacyr Vallehermoso está cometiendo el mayor atentado ambiental del municipio con el beneplácito de Bermúdez mientras conmemoran el Día Mundial del Agua como si la Conferencia de la ONU sobre Medio Ambiente y Desarrollo de Río de Janeiro hubiera instaurado esta fecha en 1992 para que multinacionales y políticos se lavaran las manos en lugar de asumir su obligación con políticas responsables”, recalca Arcila. 


El concejal insiste en que “los gobiernos Bermúdez han permitido todos los desmanes de Sacyr Vallehermoso en Emmasa, ya que, desde de mayo de 2011, no hay un solo vertido en Santa Cruz que cumpla con la directiva comunitaria”. 


Arcila apoya sus afirmaciones en documentos del Cabildo de Tenerife, que se ha visto obligado a reconocer ante la Unión Europea el incumplimiento de la directiva en los vertidos de Cabo Llanos, y en los servicios técnicos municipales, que reconocen que el resto de vertidos del municipio también incumplen las obligaciones fijadas por Europa. “Bermúdez lleva siete años haciendo la vista gorda ante los desmanes de Sacyr-Vallehermoso en Emmasa”, asegura Arcila, quien recuerda que “el contrato con el Ayuntamiento encargaba a esta empresa multinacional a hacerse cargo de la gestión del servicio público del agua con la promesa de efectuar múltiples inversiones. Tenían que haber invertido en depuración y no lo han hecho”. 


Existen varios puntos de vertidos de aguas residuales en San Andrés y en Igueste sin la preceptiva autorización del gobierno de Canarias. 


Además, en las conducciones de desagüe de Acorán, Añaza, EBAR de Cabo Llanos y en varios aliviaderos en otras zonas de la costa chicharrera, las concentraciones de sustancias contaminantes son superiores a los valores establecidos como objetivos de calidad. Estas conducciones vierten aguas residuales de manera continua, cuando solo se admiten para vertidos esporádicos. Con las aguas residuales de Añaza, Santa María del Mar y Los Alisios solo se está efectuando un tratamiento primario, de forma que se vierte en el litoral una carga contaminante que hace peligrar los sistemas naturales del medio marino. 


Estas situaciones suponen incumplimientos del Real Decreto 1341/2007, de 11 de octubre, sobre la gestión de la calidad de las aguas de baño, así como de la Orden de 13 de julio de 1993 sobre tratamiento de aguas residuales, además de la directiva europea ya mencionada. 


La situación es tan grave que ya se ha dictado auto de procesamiento por un presunto delito contra el Medio Ambiente por el caso de los vertidos de la EBAR de Cabo Llanos, tal como recuerda el portavoz.


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