La moral del plátano

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LIBREDIARIO@DIGITAL / OPINIÓN / EDITORIAL


Los plataneros Canarios han tirado a la basura dos millones (2 M) de kilos de plátanos, un sector que recibe 141 millones de euros en subvenciones, es decir 23 mil millones de las antiguas pesetas, dinero de nuestros impuestos, vía Europa. Mientras, Canarias soporta el 44,6% de riesgo de pobreza y exclusión, la mayor de España.



Que los plataneros canarios no tengan la sensibilidad humana y moral ante una situación social como la que padecen los canarios, es tremendo. Que prefieran botar a la basura dos o más millones de kilos, por comodidad o porque les resulta más barato es penoso.


Que encima sobrevivan gracias a 23.000 millones de pesetas de subvenciones, subvenciones que viene de nuestros impuestos vía Europa y que no hagan el esfuerzo de ser solidarios con el sufrimiento social que se deriva de una situación de pobreza muy grave, es humillante.


Y esto un año tras otro. Ellos se excusan, con patatín, patatán, pero el hecho cruel al final, son las fotografías in situ de los millones de kilos echados en fosa para enterrarlos.


¿Cuantos colegios no aceptarían de buen grado esos plátanos para que los niños tuvieran un buen desayuno o suplemento?


¿Saben cuántos niños sufren desmayos por no haber desayunado correctamente? ¿Cuántos asilos, comedores sociales, etc, etc. recibirían felizmente ese complemento alimenticio? ¿Que eso implicaría molestias y costos de distribución? ¡Claro!


¿No compensa esas molestias, los 141 millones de euros, 23. 000 millones de las antiguas pesetas que se les da de nuestros impuestos para que puedan sobrevivir empresarialmente?


¿Qué tipo de moral es aquella, que prefiere tirar la comida antes que darla a la gente necesitada? Considerar a un alimento basura orgánica vegetal, cuando es útil como alimento es inmoral.


¿Sabe el Parlamento Europeo o la Comisión Europea este tipo de actuaciones con el destino de sus subvenciones?


Lo que nos distingue de los animales, en nuestras acciones, es la actuación de la moral. La forma deshumanizada de evitar el hambre enterrando alimentos, por comodidad o ahorro económico no tiene nombre.



Aliviar el sufrimiento humano allí donde se encuentre, es un deber moral y humano. Y aliviar las necesidades alimenticias, de personas que lo pasan muy mal es humanidad.


¿Qué mejor campaña publicitaria y de marketing, que no desperdiciar un solo plátano entre la gente necesitada y si son canarios mejor?


Así tendrían ustedes señores plataneros nuestra consideración y agradecimiento como canarios que somos.


Recapaciten y sean ustedes inteligentes y humanos.




ABEL ROMAN

COORDINADOR DE LA ALIANZA DE VECINOS DE TENERIFE


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