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El bar de Pepe. Aquí nunca pasa nada

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LIBREDIARIO@DIGITAL / OPINIÓN / EDITORIAL



En Canarias si pasa algo nunca pasa nada y si ocurre algo tampoco pasa nada. Este es el caso que se presupone ocurre en el Cabildo Tinerfeño, donde el insigne presidente de la institución insular parece ser que camina por el filo de la navaja. 


Tal es así que mientras nos rasgamos las vestiduras y gritamos en arameo los casos de fraude y malversación de caudales públicos en el continente peninsular, aquí en el Cabildo Insular de Tenerife, Fernando Sabater, portavoz de Podemos, denunció a la corporación insular por un gasto “de forma irregular” de 204 millones de euros en el ejercicio del año 2015, según se desprendía del informe de fiscalización económica realizado por la Intervención General, departamento del propio Cabildo insular, sobre las cuentas de 2015. “Tanto la multimillonaria cuantía de ese gasto irregular con fondos públicos como el tipo de reparos de legalidad formulados por la Intervención contra la política de gasto del equipo de Gobierno nos parecen absolutamente preocupantes y escandalosos”, resaltó Podemos en un comunicado de prensa. En este se matiza que el gasto “irregular” afecta solo a la Corporación insular, o sea, sin tener en cuenta las posibles anomalías cometidas en organismos públicos, sociedades, consorcios y fundaciones del Cabildo, con lo que “la suma total de dinero gastado en contra del criterio de legalidad de la Intervención durante 2015 incluso puede ser mucho mayor”.


El reparo de legalidad más importante emitido en 2015 por la Intervención guarda relación con una operación financiera de más de 188,7 millones de euros, y añade que, además, este órgano de fiscalización económica mostró discrepancias con el gasto de otros 14,8 millones referidos a numerosos incumplimientos en materia de contratación de obras, servicios y suministros, así como encomiendas de gestión, convenios y subvenciones, muchas de ellas asignadas “de forma directa” por departamentos del Gobierno que preside Carlos Alonso, de CC.


El silencio impera y de la denuncia del portavoz de Podemos nunca se ha vuelto a saber nada de nada. Por lo visto el asunto trataba de “cuatro chorradillas” y que el propio Carlos Alonso a pesar de las discrepancias legales formuladas por el área de Intervención, levantó vía decreto un total de 64 reparos que afectaban a 201.096.281 euros.


Una de las cuestiones que siempre me ha llamado la atención fue el tema de la “supuesta” venta al C.D. Tenerife del estadio Heliodoro Rodriguez Lopez, que por arte de bibirloque, o sea por arte de magia, pasó del erario público al inventario del patrimonio de una Sociedad Anónima Deportiva sin más imperativo que ocultar en la contabilidad del representativo futbolero tinerfeño su quiebra técnica y poder continuar en la liga de futbol profesional española.


No sabemos cómo quedó el asunto de las “irregularidades” denunciadas por Fernando Sabater, más allá de los decretazos del presidente. Tampoco de los 1,3 millones de euros que Turismo de Tenerife gastó con tarjetas de crédito de los años 2012 al 2016. De lo que si estamos seguros es que los socios del amado “Tete” han aumentado el valor de sus acciones por arte de eso… del decretazo del amigote del pueblo, el presi del Cabildo Insular de Tenerife, D. Carlos Alonso al que le deseo toda la suerte del mundo, seguramente y en poco tiempo la va a necesitar.


Quizás la fiscalía anticorrupción no observó delito alguno en la citada denuncia y ni siquiera le dio importancia al hecho que un partido político de la oposición denunciara públicamente las “irregularidades” cabildaticias. De otra forma no se entienden dos cosas: si hubiera sido cierto la denuncia, D. Carlos Alonso habría estado investigado por supuesta malversación de fondos, o bien D. Fernando Sabater juzgado por injurias al honor y falsa acusación. Pues no, ni una cosa ni la contraria.


Los canarios y los tinerfeño en particular parece tenemos poca memoria, o mejor dicho ninguna. Dejamos hacer y deshacer de lo nuestro con una facilidad asombrosa y como he dicho al principio, la ley del silencio aparece en la frase “aquí no pasa nada y si pasa algo, tampoco pasa nada




El BAR DE PEPE

AQUÍ NUNCA PASA NADA…


Joaquín Hernández, escritor, periodista y analista político



Libre@Diario