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El incompatible papel de Sí se puede con el desarrollo organizativo y político de Podemos Canarias.

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COMUNICADO


Desde las movilizaciones ciudadanas contra el Puerto de Granadilla hasta Asamblea por Tenerife, la deriva histórica de Sí se puede es de sobra conocida por los diferentes actores de la izquierda alternativa canaria. 


La manera en la que lograron adueñarse del potente movimiento y la integración posterior de Alternativa Popular Canaria (APC) en lo que acabaría llamándose Alternativa Sí Se Puede Por Tenerife (ASSPPT) son sólo una muestra de los principales elementos estratégicos que, aún hoy, predominan en SSP y son identidad de una manera de entender Canarias y la política que están conduciendo a la izquierda canaria a un peligroso camino de confrontación y descontento militante. 


Conocer el papel que ha jugado y juega SSP en los principales espacios organizativos es esencial para comprender el escenario político que queda después de las elecciones del 26-J.


1. DE LA APARICIÓN DE PODEMOS A LAS ELECCIONES MUNICIPALES DE 2015


El 11 de marzo de 2014, y con el fin de concurrir a las elecciones europeas de mayo, se constituye Podemos como partido político. El impactante resultado obtenido (1.245.000 votos) da un vuelco pocas veces visto al escenario político español. Ninguna encuesta fue capaz de predecir los cinco eurodiputados que la formación morada obtuvo y desde ese momento la demoscopia fue fuertemente retada por las sucesivas concurrencias electorales que se dieron en ese frenético periodo. Después de esto Podemos comenzó a construirse orgánicamente en el congreso de Vistalegre, donde se marcaron las pautas de lo que iba a ser política organizativa interna. Se fueron constituyendo más y más Círculos y después de esto vinieron las elecciones a los Consejos Ciudadanos (CC’s) lo largo del territorio. 


Los CC son los órganos de dirección interna y se eligen mediante listas abiertas a toda la ciudadanía, independientemente de si se pertenece a otro partido o no: Podemos admite la doble militancia. En todo este proceso la dirección de SSP tomó buena nota del potencial enorme de la marca Podemos y decidió que era una amenaza a la vez que una oportunidad. SSP se veía a sí misma como la expresión más cercana a la idea creciente de unidad popular que había en Canarias y en este sentido las miles de personas que el fenómeno Podemos arrastraba suponían un peligro para su continuidad y también una oportunidad de crecer si eran capaces de liderar la nueva corriente que parecía no tener techo en los apoyos que iba cosechando a lo largo de todo el Estado. SSP decidió participar de los procesos electorales de Podemos llegando incluso a presentar a secretario general de la Laguna (el segundo municipio de la isla) a su candidato al gobierno de Canarias, elegido y anunciado a los medios meses antes. 


En su ya célebre Documento de Partida, SSP presenta en diciembre de 2014 las líneas maestras de lo que iba a ser su relación con Podemos:- SSP asume lo que denominan el paquete democrático de Podemos como articulado organizativo: elecciones primarias, listas abiertas, etcétera... Dan instrucciones claras a su militancia de introducirse en todos los órganos y procesos que sea posible: “...es por ello que apostamos por mantener esta línea de trabajo, sumándonos de inmediato a los procesos de elección a los Consejos Ciudadanos insulares y autonómico, implicando al conjunto de la organización y a nuestro entorno en el apoyo electoral a aquellas candidaturas y personas más favorables al entendimiento entre nuestras dos organizaciones”.


- Dado que Podemos anunció que no se iba a presentar a las elecciones municipales con su marca plantean un plan integral de actuación ante la aparición de las Unidades Populares. La idea claramente expresada en el documento es controlar todo lo posible estos procesos y tratar de imponer su modelo organizativo e incluso su nombre: 


“La marca o marcas políticas de la unidad popular deben ser (...) en un extremo, la marca ‘Sí se puede’, en el otro la marca ‘Podemos’(...) y como casos menos aconsejables fórmulas con ‘Unid@s’”.


- Plantean introducirse en las candidaturas al Cabildo y al Parlamento donde Podemos sí se presenta, aunque aún no se sabe con qué denominación: “...impulsaremos la unidad popular mediante candidaturas a los cabildos basadas en confluencias amplias que nos permitan acceder a esas instituciones con la mayor fortaleza posible. Constituiremos un grupo de personas responsables y entregadas a esta tarea”.


- Quizá el acuerdo más significativo que se aprueba en virtud de ese documento es el siguiente: “En todos los casos deberemos garantizar que Podemos no constituya o articule otro polo de referencia competidor”. 


Este documento supuso un conflicto tanto interno como externo que consiguió enfrentar a amplios sectores de Podemos con la táctica entrista de Sí Se Puede. Los círculos de la isla se tomaron esta declaración de intenciones con diversa intensidad. Santa Cruz es un ejemplo de enfrentamiento claro y denuncia pública a esta actitud mientras que en La Laguna SSP entró en el CCM sin mucha resistencia, quedando establecida una relación colaborativa que dura hasta hoy. Sea como fuere este documento tuvo hondas implicaciones en los procesos de Unidad Popular que empezaron a darse por aquella época. SSP, como anticipa su documento, vio en estos procesos la única posibilidad de supervivencia organizativa y trató de aprovechar la debilidad de Podemos (que recién nacida ni siquiera se presentaba a las municipales) para fortalecerse en estos escenarios con presencia institucional.El éxito que tuvo SSP en estas estrategias municipales fue variado. 


En los lugares en los que no le salió, bien por no tener mucha fuerza, bien por resistencias internas de los múltiples sectores de Podemos críticos con ellos, la actitud fue la de no romper nunca las confluencias. Es evidente que SSP entiende que fuera de un proceso de confluencia su espacio se reduciría al máximo, con algunas excepciones donde eran fuertes y la alternativa no suponía un modelo fuerte de convergencia (Tegueste). 


Un caso paradigmático fue todo lo que aconteció entorno a las primarias al Cabildo de Tenerife. SSP centró gran parte de su esfuerzo organizativo en tratar de acceder a los puestos de salida de la candidatura encabezando la lista con su líder. Esta estrategia, entendían, les situaba dirigiendo de iure y de facto Podemos Tenerife y movieron a toda su militancia y entorno para ganar ocupando todos los puestos de salida en la plancha. Y así fue. En unas primarias que sorprendentemente tuvieron un 20% de votos nulos la lista de SSP ganó ampliamente quedando los cinco primeros puestos así: 


Primero Fernando Sabaté 1.474 votos (70%), Paqui Rivero, que obtuvo 1.401; en el tercer lugar Julio Concepción con 1.372; en el puesto 4 y con 1.398 votos, María Vacas Sentís; en el 5, José María Fernández Palacios, con 1.360 votos. Se aprecia su marcada preferencia por confiar responsabilidades a gente vinculada a la Universidad de La Laguna, tanto profesorado como personal de servicios que son, a la vez, base ideológica y figuras de referencia dentro del partido. Además, sorprende la calculada manera de repartir escalonadamente los votos de las primarias. La misma estrategia que se repitió en La Laguna a propuesta suya. Evidentemente esto generó un enorme malestar en Podemos hasta el punto que se tuvo que acordar una lista alternativa que incluyera algún sector no afín a SSP. 


La lista finalmente la encabezó Sabaté seguido por Mila de la Rosa, Julio Concepción, Paqui Rivero y Roberto Gil con la intención de llegar a un equilibrio organizativo pero lo que acabó ocurriendo es que el número dos, Mila se alineó fuertemente con SSP. El grupo parlamentario comenzó una campaña de acoso a Roberto que estuvo cerca de conseguir su renuncia. Desgraciadamente el acoso no es práctica extraña en algunos mandos de SSP... Por otro lado, estos movimientos hay que entenderlos en un marco de pacto entre la dirección autonómica de Podemos y SSP según los cuales a nivel insular SSP iba a asumir el control de estructuras internas de la organización a cambio de dejar el Consejo Ciudadano y la dirección autonómica a Meri Pita (MP). Desde ese momento SSP ha tratado de controlar independientemente de la dirección nacional las cuentas del dinero procedente del cabildo, lo que ha generado evidente malestar en muchos círculos de la isla. No es exagerado decir que SSP ha tenido y tiene como aspiración tomar todo el control de la organización insular y establecer un polo antagónico a la dirección de MP. 


Hay que decir que el acuerdo entre el sector de la Secretaria General y SSP dura poco debido a los continuos incumplimientos y deslealtades al proyecto de Podemos por parte de SSP. El primero de estos graves incumplimientos fue faltar a su palabra inicial en la que más o menos públicamente habían afirmado que acabarían disolviéndose dentro de Podemos, cosa que posteriormente desmienten. 


Lejos de esto, SSP continua su estrategia entrista en Podemos, que obedece a dar visibilidad a sus cargos públicos, e invisibilizar a los que no son suyos, y seguir en la construcción de un polo canario en fuerte coordinación con el sector de Brito en Gran Canaria, con el objetivo de crear junto al sector de Nueva Canarias encabezado por Antonio Morales un partido de corte canario, inspirados en ICAN, no olvidemos que muchos de los cuadros políticos de SSP vienen de allí, empezando por el propio Fernando Sabaté . En esa estrategia Podemos es un simple instrumento de usar y tirar.


2. EL CLASISMO ACADÉMICO: ELECCIONES GENERALES 2015


El hecho de que Podemos no se presentara a las elecciones municipales con su marca permitió que el modelo de confluencia vía unidad popular (más real o más organizativa) se impusiera y fuera exitoso en muchos casos. No faltaron ejemplos de lugares en los que SSP o IU se presentaron por separado y lugares en los que algunos sectores de Podemos decidieron hacer la guerra por su cuenta utilizando una marca alternativa, tal fue el ejemplo de la capital Santa Cruz. Con este escenario y con las elecciones generales a 6 meses vista se entraba en una carrera por situarse de cara a las primarias que habrían de celebrarse para elegir candidaturas a las listas de Podemos. 


Evidentemente por la provincia de Tenerife SSP se sentía como uno de los actores más fuertes y tenía en mente volver a copar los primeros puestos en las primarias al menos en la provincia de Tenerife y también dar una batalla grande en Gran Canaria con su aliado Juan Manuel Brito, en liza constante con la dirección nacional. Se llegó incluso a plantear la necesidad de crear una estructura en la isla vecina con el nombre de SSP que ayudaría a este “frente opositor” a MP encabezado por Brito y aplaudido desde Tenerife. Se iban a medir las fuerzas en la lucha por el control, quien lograra más apoyos en el proceso de primarias tendría grandes posibilidades de acceder al Parlamento estatal y posicionarse como referencia dominante en Podemos. Pero algo ocurrió al margen de la voluntad de SSP... 


A principios de Julio de 2015 se supo de manera oficiosa que el plan de Podemos estatal era hacer listas cerradas de circunscripción única a las primarias. Se aseguró que no serían candidaturas que coparan absolutamente todos los puestos y que además se guardarían algunos de salida para posibles incorporaciones. 


Esto en la práctica supuso que la mayoría de los diputados con opciones de salir serían de la confianza de Podemos estatal. Una de las personas elegidas fue Alberto Rodríguez que era visto desde Madrid con muy buenos ojos por su perfil sindicalista y obrero. Esta decisión supuso romper los esquemas de SSP que vio cómo su hoja de ruta planteada en el documento de diciembre de 2014 se veía amenazada al no tener capacidad suficiente para competir electoralmente con la lista propuesta desde Madrid. Muchos militantes y cargos públicos del estado, encabezados por Teresa Rodríguez, protestaron contra esta medida, llegando a firmar 500 de ellos un manifiesto contra el sistema de primarias. 


SSP inmediatamente se alineó con esta corriente y acusó a Podemos de falta de garantías democráticas (las mismas que les permitieron copar los cuatro primeros puestos al cabildo, los dos primeros al Parlamento Canario con Asun Delgado y Paco Déniz y los puestos del senado de Manolo Mauricio y Marta Jiménez con la candidatura “En Canarias Decidimos”. 


A partir de ese momento comenzó estrategia con dos vías principales: una campaña pública de victimismo por un lado basada en la idea de la democracia interna y otra más discreta para tratar de presionar a Madrid y quitar a Alberto de la cabeza de la lista. El argumento principal de esta segunda campaña fue que Alberto no estaba preparado para asumir esa responsabilidad y que por el bien de la organización se debería poner a alguien más formado, un profesor universitario, por ejemplo. 


Es evidente que ambos esquemas argumentales entran en contradicción, de ahí que las conversaciones que tuvieron en Madrid Pablo Jerez y Asun Frías (portavoces nacionales de SSP) fueran llevadas en secreto. Otra nueva intentona de sacudir Podemos Canarias vino en septiembre cuando presentaron un manifiesto a favor de Brito y muy crítico con la dirección de Mari Pita, hasta 68 personas firmaron ese manifiesto: la oposición a la secretaría autonómica. Desde ese momento y hasta las elecciones del 20-D la confrontación entre los dos sectores fue intestina y fue llevada a la campaña electoral en la que cada parte vendió el relato que le interesaba: SSP que desde el nacional se invisibilizaba la candidatura al senado mientras que de otra parte se les acusaba de deslealtad organizativa. Probable- mente ambas tenían razón en el cruce de acusaciones. Es importante señalar que en conversaciones privadas y no tan privadas militantes importantes de SSP afirmaban que no iban a votar a Podemos al Congreso. 


Muchos se debatieron entre votar a IU o la abstención con la manida excusa de la falta de democracia cuando lo cierto, lo argumentado en secreto, era que el candidato no era Universitario y de su cuerda política. Marca de clase inconfundible de SSP. Hasta el día que se cerraba el plazo para presentar coaliciones se intentó que hubiera confluencia en la provincia de Sta. Cruz de Tenerife, hubo problemas de todo tipo que lo imposibilitaron organizativos, legales, de voluntad real...) pero lo sustancial aquí fue una reunión que se tuvo en el último momento con la gente de SSP en la que dejaron claro que si no era con nuevas primarias no iban a apoyar una coalición a la misma vez que en las diferentes Unidades populares iban aprobando documentos de apoyo a la confluencia ciudadana: una prueba más de lo que realmente estaba tratando de conseguir. La noche electoral con el éxito de Podemos al sacar 3 diputadas en Canarias (uno por Tenerife) SSP se unió a la celebración, incluyendo sus máximos mandos orgánicos, y tuvieron una actitud complaciente con el diputado electo y todos se sacaron fotos.


3. REPETICIÓN DE ELECCIONES: ABIERTA CONFRONTACIÓN


En octubre de 2015 SSP propone la celebración de una asamblea de cargos públicos en el Rosario como parte de su estrategia para convertirse en polo dominante y quizá lograr forzar unas primarias de cara a las elecciones del 20-D. En dicha asamblea se dan cita numerosos cargos públicos de Podemos, IU, SSP y las distintas unidades populares. La experiencia es positiva: se plantean problemáticas comunes, se propones líneas de acción y se ha una imagen de renovación cara a la opinión pública. 


Una vez pasadas las elecciones y con la creciente popularidad alcanzada por el diputado de Tenerife, SSP decide en Asamblea que la única manera de continuar siendo dominante es la de apostar por modelo de confluencia que supere a Podemos y en el que poder tener el control de las estructuras internas dado que, aunque tienen el CC Insular de Tenerife, la Secretaría General tiene aún capacidad de imponerse desde el CC Autonómico. Los ́éxitos tanto electorales como sociales de la experiencia valenciana con Compromís son el marco ideal para construir el ansiado marco organizativo en el que su control esté garantizado. En este sentido y hasta la convocatoria de las nuevas elecciones la estrategia de SSP pivota sobre su posición de fuerza en la confluencia más exitosa de la isla: La Laguna, donde, por otro lado, militan figuras importantes relacionadas con la Universidad. 


Una vez logran imponer sus esquemas de trabajo (adoptando incluso hasta los nombres de los órganos que SSP tiene en su organigrama) comienzan a controlar todas las iniciativas que no parten de ellos o consideran peligrosas a la vez que invisibilidad el trabajo de otros sectores no afines a ellos. Llegan incluso a negar los logros de grupos de trabajo que no controlan ellos o a criticar abiertamente la capacidad de cargos públicos que no les apoyan. La tensión llega a ser tan fuerte que cada resolución emanada de la Confluencia Local, cada nota de prensa con contenido político-organizativo se convierte en una batalla que está dispuesto a ganar vía rodillo si es necesario. Paralelamente el acercamiento a Podemos La Laguna es tal que ya no hay diferencia en sus órganos y tienen totalmente asimilada a la Secretaría General Local, incluso uno de sus militantes es abiertamente miembro de ambas ejecutivas locales. 


Durante este tenso periodo se abren posibilidades para presentar en La Laguna una moción de censura que SSP bloquea continuamente lo que es sin duda una clara muestra del miedo enorme que sus órganos tienen a todo aquello que no controlan. Se propone de nuevo en marzo de 2016 una asamblea de cargos electos (escenario en el que SSP se siente enormemente cómodo), esta vez en Gran Canaria, que vuelve a ser exitosa y seguida por muchos cargos electos. La repetición de elecciones se empieza a ver inevitable y llegan noticias de que unas nuevas negociaciones de Podemos con Izquierda Unida pueden cristalizar en lo que se acabaría llamando Unid@s Podemos. 


A estas alturas ya nadie duda de la idoneidad de repetir candidato, ni siquiera SSP que tanto criticó en su día lo poco afortunada de la imagen pública del mismo. Sin embargo, continúan presionando en todos los espacios y medios que están a su alcance para que la coalición la firme también SSP poniendo en evidencia la contradicción que supone que casi todos sus cargos públicos sean de Podemos y, en cambio, quieran dar la batalla como organización aparte. Desde la dirección autonómica de Podemos se negocia con SSP la creación de un protocolo de interacción y buenas relaciones entre ambas organizaciones. 


Con este escenario de áspero enfrentamiento y la ratificación de las candidaturas anteriores excepto algunos puestos guardados para IU (ninguno de salida excepto el de senador por Lanzarote) y también el de la candidata al senado por Fuerteventura que se cae de la plancha, SSP consigue el argumento que necesitan para volver a utilizar la estrategia del victimismo. 


Estrategia que es fuertemente respaldada por la agresiva actitud de Gran Canaria dando motivos más que de sobra para que la confrontación y el victimismo se eternicen. La campaña electoral que desembocó en el 26-J pasaría a la historia de Canarias como la campaña de la separación efectiva entre las dos cámaras parlamentarias. Hubo literalmente dos campañas, una, la oficial que potenció la candidatura al Congreso y en menor medida la del Senado y otra que se dedicó únicamente a hacer campaña por el Senado llegando incluso a crear carteles artesanales específicos pidiendo el voto para la Cámara Alta y no para el Congreso. SSP, gracias a su buena relación con Podemos La Laguna embarcó en esta segunda campaña a gran parte de Unid@s Se Puede y la convirtió en arma arrojadiza contra MP. La surrealista situación se complicó aún más cuando SSP inició una serie de contactos con la oficialidad de IUC proponiendo, de una manera más o menos transparente, a sus mandos la construcción de este polo alternativo a Podemos que operara durante la campaña. 


Y así fue: cosas como carteles y lonas con el logo de SSP, ruedas de prensa en las que promocionar únicamente la candidatura al Senado, actos que compitieron en horarios con los oficiales de Podemos... son sólo algunas de las características que configuraron lo que debía ser una campaña de aglutinación de fuerzas y acabó siendo dos campañas separadas y enfrentadas. En las redes sociales el victimismo de SSP era tal que rivales políticos se hicieron eco y lo usaron en contra de la candidatura de Unidas Podemos. El esperpento llegó cuando el acto de cierre de campaña organizado por el Círculo Joven de Podemos en Santa Cruz no fue atendido por SSP ni por Podemos La Laguna que hicieron un acto paralelo en La plaza del adelantado. Evidentemente y ante el mal resultado electoral el local de Podemos en Sta. Cruz fue una sombra de lo que había sido medio año antes, cuando todos los militantes de SSP quisieron sacarse la foto de la victoria con el diputado Alberto Rodríguez.


4. EL FUTURO DE SSP EN CANARIAS: CONCLUSIÓN


SSP ha celebrado dos congresos además del fundacional en 2007. Se espera que a finales de 2016 tengan el cuarto en el que decidirán el futuro de su organización. Se sabe que algunas voces plantean la integración definitiva en Podemos, pero lo niegan públicamente. En los periodos intercongresuales su máximo órgano es la Asamblea que se convoca de manera regular. Según sus estatutos SSP se disuelve cuando dos terceras parte de los participantes en un Congreso extraordinario así lo determinen. Las elecciones generales de 2016 han iniciado un periodo de inestabilidad en Podemos. 


La mala valoración de los resultados electorales abren la puerta a contrastar, de modo más o menos leal, dos análisis diferentes: ¿cuál es el motivo sustancial de la pérdida de más de un millón de votos? Este tema tiene un calado profundo y únicamente el tiempo y los acontecimientos futuros permitirán aclarar las causas con todos sus matices, pero ya hay numerosas voces que culpan, al menos en parte, a la coalición con IU de los malos resultados. Sea cierto o no las consecuencias en un territorio como Canarias son plausibles: el anhelo de SSP por conformar un polo único, dominado por ellos, que supere e incluya a Podemos y se convierta en el nuevo Compromís se esfuma. No está claro aún que va a ocurrir de aquí a las municipales de 2019 pero la probabilidad de que el modelo de confluencias, aunque exitoso, no vaya a tener el respaldo de la parte de la organización que achaca el batacazo a la coalición con IU. 


No cabe duda de que para la supervivencia de SSP es más importante que nunca implantarse en Podemos, abandonar las tesis de la doble militancia y tratar de ganar en los procesos de primarias el control del mayor número de órganos posibles con toda la fuerza que sean capaces de desplegar.Ha quedado claro a lo largo de todo el informe que las valoraciones ́ético-organizativas no tienen cabida en el análisis estratégico de SSP, desde Asamblea por Tenerife hasta el día de hoy ha hecho, con el apoyo de la parte mayoritaria de su militancia, lo que ha sido necesario para tratar de barrer cualquier alternativa a su hegemonía. Como es lógico esto tiene un coste, una buena parte de la gente de Podemos en Tenerife ha sido muy crítica con el papel depredador de SSP y la desconfianza hacia sus planteamientos es tónica general en una buena parte de la organización. No debe de extrañar esta realidad puesto que en muchas ocasiones la táctica de SSP ha pasado por encima de organizaciones, militantes y procesos electorales. Quien se ha alineado con ellos ha sido recompensado con apoyo en forma de candidaturas y de cara al discurso interno y quien se ha opuesto a sus mañas se ha encontrado con situaciones de ataque claro y frontal. Hay más de un cargo público de Podemos que al no comulgar con SSP ha visto cómo se iniciaba una campaña brutal y cruel contra su persona y su militancia. 


La consabida máxima de con nosotros o contra nosotros es leitmotiv de SSP y están preparados a dar batalla en todos y cada uno de los objetivos políticos y organizativos que se marquen. Esto se refleja claramente en su feroz oposición a la creación de cualquier espacio de trabajo, por inocente que parezca, que sospechen les pueda disputar su hegemonía, la cual se basa como ya hemos dicho en su discurso victimista, y que tiene como objetivo que Podemos no tenga un desarrollo autónomo a sus directrices. Y no es de extrañar que perseveren en unas prácticas que le han conferido éxitos hasta ahora. 


Dominan el debate colectivo, en público y en privado, son capaces de auparse a ideas ganadoras, aunque no sean las suyas a la vez que van dejando un poso de liderazgo ideológico en aquellas personas que debaten con ellos. Son expertos en el cínico arte de pasar el rodillo en los debates sin que nadie se haya dado cuenta. Imponen maneras y modos de trabajar que son aceptados sin comprender que, de facto, se están aceptando sus tesis. Cuando el lector escuche por boca de alguno de ellos expresiones como “esto se lo podemos preguntar a tal asesor o experto” que no tenga duda que es afín a SSP antes que asesor o experto. 


Darán batalla sin final en caso de que la voz consultada no esté enteramente controlada por ellos. Desnudaran cualquier propuesta proviniente de alguien para exprimir el matiz organizativo que les hace imposible aceptar tal iniciativa y, en el raro caso que se consiga aprobar por una mayoría siempre recurrirán a la estrategia del mal menor: “Vale, aceptamos esta propuesta, pero consideramos importante introducir este otro elemento”. A buen seguro el elemento introducido es de un férreo control o desvirtúa completamente la idea inicial. 


El movimiento asambleario es tal en tanto que SSP pueda controlarlo. Y este el reto al que Podemos tiene que enfrentarse en estos meses. El reto de cómo convivir con un socio que quiere impedir, como se ha demostrado durante este informe, que Podemos crezca y se afiance si el crecimiento no va liderado y controlado por SSP. Sería un error histórico subestimar la capacidad de SSP como organización y de su militancia, por mucho debate interno que tengan a la hora de operar actúan como un bloque, no hay fisuras. La única manera de superar la contradicción continua que SSP genera dentro de Podemos se basa en una estrategia plenamente integradora y la determinación disputarle efectivamente el control de todas las estructuras que ya hayan tomado o controlen en modo tangencial. Los problemas derivados de la oclusión de SSP en Podemos no desaparecerán nunca hasta que la organización se disuelva efectivamente dentro de Podemos. 


De otra manera el modelo avasallador y clasista de SSP seguirá disputando día a día, asamblea tras asamblea, órgano a órgano el control de todo aquello que tenga que ver con la izquierda canaria y la organización ciudadana.


La nueva etapa en Podemos después de las elecciones del 26J, requiere un crecimiento organizativo y político que ponga a la organización morada en condiciones de ganar las próximas municipales y autonómicas. Este crecimiento pasa necesariamente por generar dinámicas de trabajo en las cuales Podemos y sus propuestas puedan ganar espacios en la sociedad. 


Esto en Canarias está severamente amenazado por la misma estrategia de SSP de mantener a Podemos en el congelador, por lo que la contradicción se vuelve insostenible. SSP deberá decidir entre la apuesta definitiva por Podemos, cosa muy poco probable, o continuar con su instrumentalización de Podemos para su propio proyecto canario liderado por Antonio Morales, Juan Manuel Brito y Fernando Sabaté. Aunque eso suponga mantener unas contradicciones internas inasumibles dentro de Podemos y destruir el instrumento más valioso que ha tenido en sus manos las clases populares desde 1936.



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