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El arzobispo de la ciudad de La Plata, Héctor Aguer, publica una columna, titulada ‘La Fornicación’, que desata una fuerte polémica en Argentina

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EDDC.NET / Madrid


Este vicio se ha convertido en algo trivial, común, insustancial. Lo llamo vicio porque el diccionario define 'fornicario: que tiene el vicio de fornicar'. Él o ella en principio, aunque hoy día la 'igualdad de género' permite otras combinaciones, antinaturales”, dice en uno de sus párrafos.


Días después, al ser consultado por distintos medios radiales, juzgó la masturbación como “animaloide”, y aseguró que “un homosexual para vivir en gracia de Dios debe ser casto”. Luego sentenció: “Yo no tengo una postura conservadora respecto de las relaciones sexuales. Yo tengo la postura oficial de la Iglesia católica”, y la polémica escaló.

El secretario de los Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación, Claudio Avruj, calificó la postura del clérigo como “autoritaria”, “discriminadora” y la consideró una “provocación”. No descartó recurrir al Instituto Nacional contra la Discriminación, Xenofobia y el Racismo (Inadi) para denunciar a Aguer.


“Estas declaraciones están un poco pasadas de moda. El 92% de los varones se masturba y el 65% de las mujeres también. O sea que la mayoría del mundo lo hace. En una época la masturbación era permitida. Luego inventaron que era pecado y que producía caída del cabello, granos en la cara y otra cantidad de disparates”, dijo el doctor Adrián Sapetti, sexólogo clínico y médico especialista en psiquiatría.


“La masturbación es una etapa típica de la adolescencia e incluso de la infancia. Se mantiene incluso hasta los 60 o 70 años. Para nada se le considera una enfermedad patológica. No es 'animaloide' ya que son pocos los animales que se masturban”, explicó Sapetti.


En algunas culturas antiguas se veía la homosexualidad como un rasgo de virilidad, no de debilidad. En la naturaleza hay muchos animales que tienen relaciones homoeróticas. Tanto la masturbación como la homosexualidad se han visto bastante en la Iglesia también. Cada tanto hay algún cura u obispo ultraconservador que vuelve para atrás. Hay otros que son más modernos y hablan de las cosas como son y cómo las ha demostrado la ciencia”, concluyó el experto. 


Pese a todo, el obispo mantuvo su postura hasta el final: “No puedo dejar de proclamar la verdad. Mal que le pese al Inadi, si se entera”, declaró Aguer. 

Libre@Diario