EL BAR DE PEPE: Rajoy o el fin del mundo

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Francisco Franco Bahamonde , siempre creyó que fue el enviado divino para arreglar los males de los españoles, tanto es asi que se acuñaron monedas con la frase “Francisco Franco, Caudillo de España por la Gracia de Dios”. Casí 40 años de una dictadura donde el dictador llegó a creer que era él o la nada y que muchos españoles llegaron a pensar lo mismo, de hecho cuando murió el dictador los miedos de los fachas por perder su “imperio” y los otros que pensábamos que iba a continuar el régimen y volvería la “caza de rojos”, o sea que después de Franco el caos.


Hoy, para 8 millones de españoles, parece les ocurre igual con Mariano Rajoy, la diferencia a favor de Rajoy es que los asesinatos no los ha producido firmando sentencias de muerte, los ha hecho indirectamente, firmando decretos de leyes que van directamente en contra de los derechos fundamentales de los trabajadores, apoyando leyes obsoletas que permiten a la banca embargar, y putear hasta llegar a inducir al suicidio a más de 14 mil españoles, la mayor parte de ellos motivados por embargo de sus viviendas. La otra diferencia, está a favor de Franco, los derechos de los trabajadores en cuanto al despido cifrado en 45 días de indemnización por año trabajado en caso de despido, la seguridad en el empleo, e incluso el contrato indefinido, se los ha cargado de un plumazo en 4 años.


Hablar de Mariano Rajoy es hablar de la época más triste y pobre de la España pos franquista. La mayoría absoluta le ofreció, en lugar de mejorar todo lo hecho, un rodillo para pasar por encima de todos los españoles, la prepotencia mostrada por el gobierno popular llegó a tal grado que la democracia la convirtieron en una dictacracia, gobernada por un sátrapa indecente.


Estoy viendo a Rajoy comparecer en rueda de prensa, in situ, sin plasma ni video conferencia. Rajoy le puede suceder lo que a las personas que tienen demencia senil, no se acuerda del pasado reciente. Porque miren ustedes que casualidad, ahora, ahora si es importante votar si a su investidura, porque si se le vota NO la hecatombe que se nos viene encima es apocalíptica. Rajoy o la NADA, porque sin Rajoy no existe el futuro. O sea el cínico compulsivo, el mentiroso histórico, el mediocre y el cobarde desmemoriado, no recuerda que el 4 de marzo pudo abstenerse y dejar gobernar a Pedro Sánchez y el Psoe y dijo NO a la posibilidad de un gobierno compartido con Cs. El apego que le tiene Rajoy y sus secuaces a la Moncloa, al Consejo de Ministros, al poder llega a tal grado que no me extrañaría nada que debajo de las alfombras de los ministerios, de las direcciones generales, de la Moncloa, estén escondiendo toda la basura que saldría a la luz con la llegada de Pedro Sánchez como nuevo inquilino de la sede del Presidente del Gobierno español.


Después de Rajoy, los españoles recuperaremos el aire fresco que llevamos respirando viciado más de 4 años. Sacar a Rajoy del poder es tan necesario y vital para todos los españoles, incluidos los 8 millones que les votan, que en menos de un año observaremos los cambios a mejorar que cualquier otro gobernante sin estar vendido al poder del dinero, podrá hacer. NO ES NO y punto. Porque no nos podemos permitir más recortes, más humillaciones, menos derechos y más prohibiciones, porque peligra la sanidad y la educación pública, porque peligran nuestras pensiones, porque necesitamos volver a creer en nuestro esfuerzo, en que el sudor de nuestra frente se pagará en su justo precio. Rajoy y después la vida, la educación y el trabajo digno.


El problema no es el Partido Popular, el problema es Mariano Rajoy que ha convertido un partido político en una institución investigada por los jueces por presuntos delitos, el problema no son los militantes, ni siquiera la buena y honrada gente que aun están en sus filas, el problema es un tipo medio endiosado, adulado por una legión de palmeros, aduladores sin mayor oficio que el de servir de bufón. Claro que Rajoy está entre los suyos, entre los de su propia especie, un mediocre rodeado de payasos mediocres.


No es el final de España, no es el tsunami, no pasa nada por renovar los presupuestos generales del Estado, no pasa nada por decirle a Merkel que el pueblo español ha decidido volver a las urnas, y no pasa nada por decirles a los mercados que en diciembre decidiremos nuevamente nuestro destino.


Nadie dice que el verdadero problema de España se llama Mariano Rajoy. ¿Por qué no dimite y da paso a un nuevo candidato del PP para presidente de los españoles? Estoy seguro que cambiaría el NO del Psoe por una abstención consensuada. No es bueno para los españoles, para nuestra imagen exterior que el jefe de un partido imputado, investigado por presuntos delitos de corrupción pueda representarnos en el mundo, de ser así estaríamos enviando un mensaje, en positivo, a toda la mafia mundial invitándola a “invertir” en nuestro país.




Joaquín Hernández, periodista y analista político

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