Drama y muerte en una familia: “La Guardia Civil nos trató como perros”

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EL MUNDO / MÁLAGA 


“La Guardia Civil nos trató como si fuéramos perros”. María Dolores Rodríguez, Loli, no deja de llorar. Sabe que su hijo andaba en malas compañías y que había tenido problemas con la ley “desde que empezó a andar con ‘Rambo’. Pero no se merecía que le pegaran un tiro en la espalda”. Apenas faltan dos meses para que se cumplan tres años desde aquel 23 de octubre de 2013 en que Gonzalo no volvió a casa a comer, como había prometido. Nunca faltaba y, si lo hacía, llamaba.


Esa tarde no llamó. Esta historia cuenta por qué. Y apenas han pasado unas semanas desde que el Juzgado de lo Penal de Guadalajara absolviera al amigo de Gonzalo y afeara duramente a la Guardia Civil y al juez de instrucción por detener y enviar a la cárcel a quien no era y acabar con la vida de una persona. La de Gonzalo. Es éste, pues, un agosto para recordar aquella operación policial en la que los agentes persiguieron a tres hombres pensando que eran tres atracadores, detuvieron a uno, no capturaron a otro y mataron de un disparo al tercero. A Gonzalo.


Su familia cuenta a EL MUNDO que aquel 23 de octubre de 2013, durante ocho horas -las que van desde las 14.30 h. a las 15.10 h., momento en que, según el informe judicial pudo producirse su muerte, hasta las 22.40 horas-, ningún responsable de la Guardia Civil les llamó para decirles que Gonzalo, que “nunca salía de casa sin el DNI”, había fallecido por un disparo efectuado por un agente que quería impedir su fuga. A las 14.00 horas, tres encapuchados habían intentado robar a mano armada en una empresa del polígono industrial de Cabanillas.


Gonzalo era sospechoso porque andaba por allí, aunque no iba armado y había emprendido “su derecho a huir pacíficamente” cuando vio al agente ante él. Era sospechoso y recibió un tiro en la espalda que le arrojó al cauce de un arroyo. El cuerpo se rescató una hora después. A las 16.26 horas, el forense informó al juzgado de que Gonzalo había muerto. Y entonces comenzó una película como una pesadilla…


El agente del disparo se presenta ante sus superiores y el juez y asume la autoría. El cadáver es trasladado al tanatorio para la autopsia.Mientras, en casa de Gonzalo, hay inquietud. Es revoltoso, pero nunca ha faltado a su palabra si ha dicho que comía en casa. Había trapicheado con drogas, pero pactó la condena a cambio de entrar en un centro de desintoxicación. Y en ese recurso andaba aquel 23 de octubre, recuerda su abogado, Francisco de Lucas.


Aquella tarde la Delegación del Gobierno informó a Europa Press de que “un atracador fue hallado muerto tras precipitarse por un barranco y caer en un arroyo” y Emergencias aseguró que el ladrón se había caído por un puente cuando huía.Vuelve la película… Gonzalo no llega a comer a casa ni avisa de lo contrario.


Su padre se entera de que algo ha pasado en el polígono de Cabanillas. Su hija, y hermana de Gonzalo, Lorena, empieza a preocuparse. En los diarios digitales ya está la versión del Gobierno y en casa de los López saltan las alarmas. La familia empieza a llamar al cuartel de la Guardia Civil de Azuqueca. Nadie coge el teléfono. Por fin, a las 22.30 horas, alguien levanta el auricular en la Comandancia de Guadalajara. – ¿Quién es su hermano, cómo se llama, cómo vestía, llevaba tatuajes?- Sí llevaba tatuajes. Silencio al otro lado. – Qué raro. Alguien debería haberles llamado: su hermano está en el tanatorio. Se cayó por un puente y ha fallecido. El mundo se hunde. Camino del tanatorio reciben la primera y única llamada de la Guardia Civil: “Se ha caído por un barranco y se ha desnucado”.


Es la versión que reciben en la morgue cuando ven a su hijo y hermano por primera vez… a las 10.00 horas del día 24, el día siguiente. Preguntan por qué el cadáver tiene un pañuelo envolviéndole la boca. “Porque se cayó en un barranco, se desnucó y tiene heridas en la cara”, les dicen.Hoy, Lorena cuenta qué hicieron y pensaron durante un mes: “Enterramos a Gonzalo pensando que se había desnucado y resulta que tenía un tiro que le entraba por la espalda y le salía por la boca. Nunca vamos a perdonar esa falta de humanidad, esa mentira repetida. En el juicio vamos a ir a por todas.


Han pasado tres años sin que nos pidan perdón y eso no lo perdonaremos nunca”. La familia denuncia ahora que no supo la verdad hasta un mes después del hecho, cuando su abogado recibió el informe de la autopsia: “Causa inmediata de la muerte: shock hipovolémico. Causa inicial o fundamental de la muerte: lesiones por arma de fuego”.”A mi hijo lo mataron y a nosotros nos trataron peor que a perros», repite Loli entre lágrimas. “Iba en malas compañías, pero no se merecía que le pegaran un tiro por la espalda, por lo que iremos a por todas en el juicio por su muerte”, concluye.EL MUNDO ha contactado con dos portavoces de la Guardia Civil, que ha declinado entrar en el asunto. “Respetamos lo que pueda decir esta familia, pero no vamos a valorarlo; es un tema que aún está pendiente de resolución judicial y no podemos hacer declaraciones”.

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