Janet Yellen: la Houdini del Siglo XXI

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Harry Houdini fue el mejor escapista del siglo XX. Escapó de esposas, baúles bajo el agua y una vez escapó de ser enterrado vivo. Ahora Janet Yellen tratará de convertirse en la mejor escapista del Siglo XXI. 


Yellen está esposada con el débil crecimiento, las persistentes tendencias deflacionarias, el estancamiento político y ocho años de manipulación monetaria. Aun así, hay una manera de que Yellen y la Fed se escapen de sus esposas económicas. Al menos en el corto plazo, el único escape de Yellen es despedazar al dólar.

Y los inversores que vean venir esto pueden obtener espectaculares ganancias.

Yellen y la Fed enfrentan muchas restricciones al tratar de escapar de un potencial colapso de la confianza en el dólar y una posible crisis de deuda soberana en Estados Unidos. Veamos algunas de las restricciones de Yellen y los posibles “trucos” que podría usar para escapar.

La primera y más importante restricción de la política de la Fed es que la economía estadounidense está estancada. Las figuras trimestrales del PIB han sido volátiles en los últimos tres años, con un crecimiento real anualizado tan alto como un 5% en el tercer trimestre de 2014 y tan bajo como menos 1,2% en el primer trimestre de 2014. No hemos visto un crecimiento persistente o una tendencia definida hasta ahora.

Finalmente, hay una tendencia, pero no es para nada buena.

El crecimiento real anualizado de los últimos cuatro trimestres ha sido 2,0%, 0,9%, 0,8% y 1,2%. Es decir, una media del 1,23%. Esa es una tendencia que llevará a Estados Unidos a una crisis de deuda soberana. Los déficits están todavía por encima del 3% por año y se dispararán a medida que los baby boomers se retiren y pidan los beneficios de Seguridad Social. En efecto, la economía estadounidense se ha estancado en un nivel que no puede sostener nuestro déficit fiscal.

Mira el gráfico de abajo…



La segunda restricción de la Fed es la persistente tendencia deflacionaria. La economía estadounidense no está todavía completamente en deflación. Pero hay poderosas fuerzas deflacionarias surgiendo de la tecnología, la deuda, la demografía y el desapalancamiento de las familias. Es importante porque los problemas de deuda pública podrían ser arreglados con inflación. (La inflación no es buena para ti pero a la Fed no le importas. Sólo le importan los bancos.)

La inflación bajaría los costes reales de la deuda. Para hacer que la carga de la deuda sea sostenible debe haber un mayor crecimiento nominal. El crecimiento nominal es lo que obtienes cuando sumas inflación al crecimiento real. Por ejemplo, si el crecimiento real es 2% y la inflación es 2%, entonces el crecimiento nominal es 4%. Dado que la deuda es pagada con dólares nominales, y no reales, entonces el crecimiento nominal del 4% es suficiente para hacer que la deuda sea sostenible, aún si los déficits son 3% por año.

El problema es que la inflación no es del 2%, como quiere la Fed. Ahora, la inflación está más cerca del 1,5%. Con esa inflación y un crecimiento real del 1,23%, el crecimiento nominal todavía es del 2,73%. No es suficiente para sostener los déficits de más del 3%.

La tercera restricción de la Fed es el estancamiento político. La Fed podría causar algo de inflación si pudiese usar el dinero helicóptero. Su uso requiere cooperación entre la Casa Blanca, el Congreso y la Fed.

Básicamente, la Casa Blanca y el Congreso acordarían programas de gasto masivos y déficits más grandes. El Tesoro financiaría los déficits emitiendo más bonos. Luego la Fed compraría los bonos con dinero impreso y prometería nunca venderlos. La deuda se quedaría enterrada en la hoja de balance de la Fed posiblemente para siempre si los bonos “perpetuos” fueran usados.

Desafortunadamente para la Fed, no hay casi posibilidades de dinero helicóptero este año. Estados Unidos tiene que pasar las elecciones.

La cuarta restricción de la Fed es su desesperada carrera contra el tiempo. La Fed necesita subir los tipos de interés para así recortarlos cuando llegue la recesión. El problema es que la economía estadounidense podría estar en recesión antes de que la Fed normalice sus tipos. Si la Fed no puede recortar los tipos lo suficiente para sacar a la economía de la recesión, podría convertirse en una depresión permanente como pasó en Japón.

Mi opinión es que Estados Unidos ha estado en depresión desde 2007 (definida ésta como un crecimiento persistente por debajo de la tendencia potencial). Japón ha estado en depresión durante más de 25 años, Estados Unidos durante nueve. El mundo entero parece estar yendo en la misma dirección.

Esta es la matemática. Los economistas estiman que la Fed tiene que recortar los tipos cerca de 350 puntos base (3,5%) para compensar los efectos de una recesión y estimular un retorno al crecimiento. Hoy, el tipo de los fondos federales es del 0,25%. La Fed tendría que subir los tipos un 3,25% antes de la próxima recesión para así recortarlas un 3,5% para luchar con esa recesión.

El problema es que la expansión económica estadounidense de media, desde 1980, ha durado 79 meses. La actual expansión ya ha durado 85 meses. Es decir, la próxima recesión ya debería estar aquí.

Si la Fed se da prisa en subir los tipos ahora, causarán la recesión que están tratando de evitar.

Esas son las esposas de la Fed: crecimiento débil, deflación persistente, sin dinero helicóptero y sin poder recortar los tipos para evitar una recesión. ¿Cómo puede la Fed escapar de esas restricciones? ¿Cómo puede la Fed obtener la inflación que necesita para sostener la deuda y facilitar la subida de tipos?

A corto plazo, considero que hay solo una forma de hacerlo: la Guerra de Divisas. La Fed puede destrozar al dólar e importar inflación en la forma de precios de importación más altos. Puedes apostar que un dólar más barato estará en la agenda del 4 de septiembre, cuando los líderes del G20 se reúnan en Hangzhou, China.

Un dólar más barato es una jugada complicada porque involucra a otras monedas. Si el dólar baja, otra cosa tiene que subir. No será el yuan chino o la libra esterlina. China y el Reino Unido tienen serios problemas de crecimiento propio y necesitan también una moneda más barata.

Si el dólar baja, entonces las tres formas de dinero que tienen que subir son el yen, el euro y el oro.

Atentamente,

Jim Rickards 

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