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Sí se puede propone reducir la luminosidad del alumbrado en Candelaria para evitar daños a las pardelas cenicientas

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PARDELA


CANDELARIA / TENERIFE


Sí se puede propone reducir la luminosidad del alumbrado público en Candelaria para evitar que se afecte el vuelo nocturno de las pardelas cenicientas, especialmente el de sus crías durante los meses en que se lanzan a sus primeros vuelos.


La organización ecosocialista presenta con este fin una moción para garantizar el cuidado de estas aves, en la que plantea que el propio Ayuntamiento reduzca la intensidad lumínica del alumbrado público, al tiempo que inste al Cabildo de Tenerife a que proceda de la misma manera en la autopista TF-1 a su paso por el municipio en estos meses especialmente sensibles.


Por último, la moción, que defenderá la concejala Cristo Hernández en la sesión que se celebra este miércoles, 28 de noviembre, propone que el acuerdo se traslade a la Federación Canaria de Municipios (FECAM) para su aplicación en todos los municipios de Canarias donde proceda ejecutar estas acciones.


Hernández destaca que el Área de Medio Ambiente del Cabildo de Tenerife informó recientemente que en 2018 se había atendido en el centro de Recuperación de Fauna Silvestre La Tahonilla, hasta mediados de noviembre y en menos de tres semanas, a más de 2.000 pardelas siniestradas a causa, principalmente, de la contaminación lumínica que se da en las zonas de costa, que afecta a la visión de los ejemplares juveniles durante su primer vuelo nocturno. Con esta cifra se superan ya los datos de todo el año 2017, en el que se rescataron 1.617 ejemplares. A ello hay que sumar la cantidad de pardelas cenicientas muertas o desaparecidas por estas mismas causas.


Sí se puede llama la atención sobre que la especie de pardela cenicienta es una de las mayores aves marinas del Estado español. En Canarias se distingue la existencia de una subespecie diferenciada de la mediterránea, la borealis. Se trata de una especie pelágica, es decir, vive en entornos marinos, solo se acerca a la costa para reproducirse.


Esta ave vuela a poca altura incluso con vientos fuertes, y vive en tierra entre los meses de febrero a noviembre, mientras que el resto de su vida lo pasa en el mar. Las crías se cuidan en las pequeñas cuevas de los acantilados y roques y en algunas zonas de interior. Tiene hábitos nocturnos y sus pollos se ven especialmente afectados por la gran contaminación lumínica de las costas, sobre todo las noches de luna nueva, lo que provoca que un alto número de crías pierdan el rumbo hacia el mar y caigan a tierra, siendo incapaces de remontar el vuelo por sí solas.


La pardela cenicienta se encuentra en el catálogo de especies amenazadas de Canarias en la categoría de “vulnerable” y en toda Canarias se desarrollan varios programas para no afectar a su primer vuelo.

Libre@Diario