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La bacteria volcánica canaria está entre el ‘top’ 10 de las especies de 2018

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Bacteria volcanica canaria 2018


LIBRE@DIARIO/TENERIFE


Una bacteria entre la lava


Hace apenas siete años el Tagoro comenzó a crecer a un ritmo de dos metros por día. De más de trescientos metros bajo la superficie, su cono se elevó hasta casi los ochenta, modificando cerca de nueve kilómetros cuadrados de terreno. Las consecuencias, aparta de la orogenia de la isla, fueron mucho más allá: el volcán acabó con toda la vida marina a su alrededor.


Sin embargo, unos años después, en la cima del volcán, una especie de mata de filamentos denominada “cabello de venus” indicaba la presencia de algo vivo. Esta bacteria, que forma una especie de vello blanco en el fondo submarino, era una de las primeras en colonizar un ambiente hostil entre las emisiones de gases y lava.


Ya en 2017, un equipo liderado por Roberto Danovaro, de la Universidad Politécnica de la Marche, Italia, y Miquel Canals, jefe del Grupo de Investigación Consolidado de Geociencias Marinas de la Universidad de Barcelona, consiguieron identificarla sin lugar a dudas.


Para ello los investigadores lograron secuenciar por primera vez el genoma de la bacteria, identificándola como una especie no descrita hasta la fecha. Esta bacteria, como ocurre con otras extremófilas, sobrevive utilizando el azufre procedente del volcán en forma de sulfatos, aunque también de otros nitratos y óxidos emitidos.


Según analizaron los investigadores, Thiolava veneris tiene hasta tres vía metabólicas, lo que quiere decir que tiene tres maneras distintas de obtener energía a partir de estas moléculas. Es muy resistente a la temperatura y sobrevive en un ambiente hostil para muchas otras especies sin que nadie la moleste. Su forma de cabello fue la razón por la que se ha tildado a esta bacteria como “veneris”, que significa cabello de venus.


En el top 10 de las especies más sorprendentes


Desde un pequeño escarabajo que se camufla como si fuera el abdomen de una hormiga, hasta un nuevo tipo de orangután, el de Tapanuli, pasando por un león marsupial de la antigüedad, la lista de las diez especies más sorprendentes de 2018 recoge a solo una ínfima fracción de las más de 18.000 especies descubiertas durante 2017. Y, entre ellas, está la famosa Thiolava veneris de la que hablábamos.


La Universidad de Ciencias Medioambientales y Forestales de Nueva York, conocida como ESF por sus siglas en inglés, elabora cada año una selección de las que, según su opinión, son las especies más relevantes, curiosas o impresionantes descubiertas durante el año anterior.


En muchas ocasiones escogen algunas especies en peligro crítico de extinción para llamar la atención sobre la importancia de su conservación. Pero, en general, todas tienen un aspecto llamativo. En el caso de Thiolava es obvia su característica como extremófila única.


Así, de un ambiente muy reducido, bajo los mares de Canarias, su discreta posición ahora es conocida por todo el mundo. 


Un honor del que los investigadores podrán aprovecharse para continuar intercambiando información. Quién sabe si no hay más miembros de este género esperando ahí abajo, entre volcanes, a que alguien los identifique. Con la puesta en candelero de la especie, ahora será más fácil saber qué buscar.


La importancia de la biodiversidad


Hacer una lista con las especies “más llamativas” puede que parezca innecesario o, incluso, frívolo. Pero nada más lejos de la realidad. El objetivo de realizar esta lista, como decíamos, es resaltar algunas especies que de otra manera pasarían desapercibidas. Y, además, también llamar la atención sobre su carácter único entre todos los seres vivos. Porque al final, todos los seres vivos tenemos características irrepetibles.


Especialmente útil resulta cuando en esta lista se habla sobre especies en peligro de extinción ya que, así, la lista aprovecha para informar sobre situaciones precarias, irresponsabilidades o, sencillamente, desastres naturales.


Al final, la lista de la ESF es un medio curioso para defender la biodiversidad. Este concepto hace referencia a todos los seres vivos que habitan un ecosistema. Y es importantísimo comprender su valor. Existen numerosas razones por las cuales la pérdida de este valor supone una pérdida de calidad de vida para el resto de especies. Eso por no hablar de la tragedia que supone contemplar la extinción de las especies.


Con esta iniciativa tratamos de concienciar sobre la importancia de seguir conociendo, y poder así proteger, la incalculable biodiversidad que nos rodea”, explicaba para la prensa Quentin Wheeler, del International Institute of Species Exploration. “Cada especie nos aporta información sobre los ecosistemas en los que vive, así como detalles de su historia evolutiva. Y las que no logramos describir y catalogar las perdemos para siempre”.


Descubierta una nueva especie bacteriana a raíz de la erupción del volcán submarino Tagoro, en la isla de El Hierro

Thiolava

The 2018 Top 10

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