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Los préstamos y las deudas, bajo control

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DEUDAS


LD@D / C@N 


En la antigüedad clásica se consideraba que una persona que contraía una deuda pasaba a ser un esclavo. No en un sentido literal, pero sí en un sentido figurado. Y, si no pagaba, podía llegar a ser en un sentido literal. Sin embargo, la deuda siempre ha sido un buen instrumento. Hoy, tedamos todas las claves que necesitas a este respecto.


¿Deberías endeudarte?


La primera pregunta es evidente: ¿Deberías endeudarte? Y es que, aunque parezca mentira, hay gente que no se hace esta pregunta. Así que… ¿Deberías hacerlo? ¿Te compensa? ¿Es un buen momento? ¿Qué consecuencias tiene hacerlo?


En general, las deudas no son buenas. Partamos de esa base. La deuda implica un contrato durante X años en el que te comprometes a pagar una cantidad periódicamente a otra persona, y esa persona tiene derecho a arrebatarte algo si no le pagas.


Además, estarás contrayendo el crédito para pagar algo por un precio mayor del que tiene realmente (puesto que tienes que sumar los intereses de la deuda que estás contrayendo).


Por lo tanto, podemos decir que no es buena idea endeudarse.


Sin embargo, hay momentos en los que sí puede ser una buena idea hacerlo. Por ejemplo, los siguientes:


  1. Inversión: En primer lugar, endeudarse para invertir sí es una buena idea, porque permite ganar dinero con el dinero. Si te endeudas al 2% e inviertes al 4%, estás ganando un 2% con un dinero que ni siquiera era tuyo. Evidentemente, asumes un riesgo mayor, pero los beneficios también son mayores.
  2. Solucionar imprevistos: En ocasiones, nos encontramos con imprevistos y nos cogen sin tener nada ahorrado para hacerles frente. En esos casos, tomar un pequeño préstamo puede ser una buena idea, siempre y cuando estemos en condiciones de devolverlo.
  3. No descapitalizarse: También puede ser que quieras hacer una compra (por ejemplo, un coche), y tengas dinero ahorrado e invertido (por ejemplo, en acciones). En este caso, puede ser mejor idea endeudarse que liquidar el dinero de las acciones para comprar el coche.


Fíjate que aquí descartamos la idea de endeudarse para comprar una vivienda. Evidentemente, hay casos y casos, pero, en general, comprar una vivienda a crédito es una mala idea. Es mejor vivir de alquiler y mantenerse libre, sin estar atado al banco.


Muchas personas dicen: “Pero es que, entonces, estoy pagando por algo que jamás voy a poseer”. Y yo respondo: Tienes que tener en cuenta que, mediante el alquiler, tienes opcionalidad.


¿Qué es la opcionalidad? Pues, por decirlo rápidamente, la capacidad de poder decidir. Si tienes un alquiler y el precio de la vivienda baja, tu alquiler bajará en consecuencia (y, si no lo haces, puedes irte a otro piso de alquiler más barato).


Sin embargo, si el precio de la vivienda sube, tu alquiler no subirá al mismo ritmo que lo hace la vivienda, porque los alquileres suben ligados al IPC, que incluye otros bienes que “equilibran” la subida. Así, puede que el precio de la vivienda suba un 10% y tu alquiler solo suba un 1%.


O sea: Si el precio de la vivienda baja, tienes el derecho a irte. Si el precio de la vivienda sube, no tienes la obligación de pagar esa subida.


En cambio, si tienes una hipoteca, siempre tendrás que pagar lo mismo, independientemente de que el precio de la vivienda suba o baje. Y, si sube, pues está bien, estarás ganando. Pero, si baja, estarás pagando una casa a un precio de 100.000, cuando ha pasado a valer 60.000.


Por tanto, cuidado con lo que parece evidente, porque rara vez lo es.


Y este ejemplo se puede aplicar a otras áreas en las que la gente suele endeudarse.


Pero, como hemos dicho, sí hay momentos en los que es necesario endeudarse, y, para ello, podemosencontrar algunas fórmulas para protegernos frente a los riesgos asociados a la deuda.


¿Y si quiero protegerme de las penalizaciones por no devolver un préstamo?


Para protegerte de las penalizaciones de no devolver un préstamo, tienes una gran cantidad de opciones. Desde seguros frente a impagos, frente a otras opciones más sencillas pero que te ayudan a entender mejor qué tipo de trato has hecho, como esta herramienta para calcular intereses de demora.


Las dos ideas básicas para protegerte frente a la deuda que has contraído son: Entender qué contrato tienes y protegerte frente a la incertidumbre. Si te cubres en esos dos aspectos, reducirás sustancialmente los riesgos asociados a la deuda.


Como puedes ver, pese a que las deudas y el crédito son instrumentos necesarios, lo cierto es que conviene tratarlos con cuidado, porque sus consecuencias pueden llegar a ser nefastas si se usan irresponsablemente. Esperamos que este artículo te haya resultado de utilidad y le puedas sacar el máximo partido.

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