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Blockchain, de la red de la información a la red del valor

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Photo / "Bitcoin" by Hektor Ehring Jeppesen (CC BY 2.0)

https://www.bitcongress.org



LIBREDIARIO@DIGITAL / GRANDES MEDIOS@


Cuando surgió Internet hace unas cuantas décadas ya, los expertos vaticinaron que la red cambiaría por completo nuestra forma de vida. Y acertaron. Quién más y quién menos con un mínimo de memoria, podrá recordar cómo se vivía, trabajaba e interactuaba antes de este maravilloso invento que ha cambiado el mundo.


Pero viene una nueva ola, y puede que no estemos al tanto de cómo puede llegar a afectarnos. Su nombre es blockchain, que podríamos traducir como “cadena de bloques” -aunque eso no nos sacará en absoluto de dudas, claro- y según los que saben del tema puede ser absolutamente revolucionario en casi todos los ámbitos, hasta el punto de poner patas arriba la mismas industria.


Antes de nada, es necesario conocer qué es blockchain, aunque sea mínimamente. Internet, durante las últimas décadas, ha sido principalmente una red que nos permitía compartir información. Blockchain tiene el potencial de hacer que la red pase de basarse en la información a basarse en los valores.


Se trata de una herramienta que surge como alternativa al dinero y es sobre la que funciona la famosa criptomoneda creada en 2009 por Satoshi Nakamoto (un verdadero fantasma, pues no se trata de un nombre real y nadie sabe si es una persona o un grupo de personas), la ya citada bitcoin. La tecnología de blockchain permite “construir” dentro de Internet diferentes “capas” sobre las que los internautas pueden compartir los valores de que hablábamos, es decir, los resultados de distintas transacciones.


En una transacción, lo que hacemos es pagar un precio por un producto o servicio. Dicha transacción funciona porque el valor de la moneda con que se realiza se basa en que ésta (la moneda) está creada por un gobierno o institución en el que ambas partes confían y aceptan. Cuando la compra se completa, los detalles de la misma quedan reflejados en un libro de cuentas.


Blockchain ha cambiado por completo este sistema, porque con dicha tecnología no es necesaria la entidad financiera. Es lo que ocurre con las criptomonedas. En este sistema, cada participante, que los expertos denominan Nodo, guarda una copia con los datos de las partes que hacen el intercambio, los detalles de la transacción y la fecha, en lo que se denomina un bloque.


Cada bloque está enlazado unos con otros, formando una cadena, de manera que todos los participantes conocen lo que sucede. Así, si se produce un cambio no autorizado, todos reciben la notificación, pudiendo decidir si este se acepta o no. De esta manera no es necesaria una pieza central, por decirlo así, que dirija el sistema, pues todos los participantes lo hacen en común.


Asimismo, todas las operaciones se realizan con total transparencia dentro del sistema y no es descabellado pensar que en el futuro todas las transacciones -del tipo que sean- pasen por este sistema. La idea de tener una moneda de cambio no sujeta a las regulaciones de ningún gobierno, y por tanto no pudiendo ser controlada, es aterradora y esperanzadora a partes iguales.


Esto puede tener un impacto tremendo en todo tipo de industrias, pues ya no sería necesario un poder central regulador. No estamos hablando sólo de banca, sino de cualquier aspecto de nuestra vida en que haya una transacción: energía, telecomunicaciones, logística, etc. Ya se está probando su uso en su aplicación en el mercado de capitales y la banca de inversión.


Y no sólo eso, en el mundo de los videojuegos son ya unos cuantos que han decidido incluir la opción de Bitcoin, de manera que se mejore la experiencia del usuario. En algunos, como Wargaming, lo que podemos hacer es usar la criptomoneda como método de pago dentro de la plataforma. Otros, como Night Before Butterflies o Spell of Genesis, son juegos que están en sí mismos construidos a través de blockchain, de manera que permite la tecnología dentro de su interfaz, así como comprar y vender dentro del juego basándose en el mismo sistema.


Por último, hay los que los conciben como premio. Es el caso de MonteCrypt, un laberinto de puzzles en el que, si logramos alcanzar el final, el propio juego nos premia con un Bitcoin (nada desdeñable cuando salió, cuando la moneda rozaba los 10.000 $). No cabe duda que hoy por hoy un gran número de empresas dedicadas al entretenimiento, incluidos los casinos online, la incluyen como forma de pago, y está por verse si esto también llegará a los casinos físicos, por ejemplo, donde en un futuro no muy lejano quizá las mismísimas tragaperras dependan de esta tecnología, ¿quién sabe?


Ahora bien, como siempre ocurre, el futuro no está escrito. No podemos predecir que todo lo que se espera de esta tecnología llegue a hacerse realidad. En primer lugar, porque son muchos los que se opondrían a este tipo de sistema, especialmente a nivel gubernamental. Y en segundo porque no sería la primera vez que una tecnología aparentemente revolucionaria se queda en simple promesa, o muy alejada de sus expectativas iniciales. Pero lo que hoy nadie duda es que se trata del acercamiento más adecuado que se ha encontrado para solventar el problema de la certificación de transacciones fuera del sistema globalmente aceptado.

Libre@Diario